La Furna das Grallas, joya geológica

La costa malpicana es una forma hermana de As Catedrais, y las rocas son de las más antiguas de Galicia


La furna de Pedra Furada en la playa de San Miro (Malpica) tiene unas dimensiones extraordinarias para este tipo de formas de erosión marina que se encuentran en Galicia.

El hundimiento de la bóveda de la cueva (conocida como Furna das Grallas) en su parte central permite calcular los casi 25 metros que tiene de altura. En la actualidad el mar durante la marea alta y especialmente durante los temporales, la atraviesa limpiamente en sus casi 150 metros de largo. Aunque ahora puede parecer que se ha formado por la erosión marina actual, la verdad es que se trata de una forma muy antigua que fue excavada por el mar hace al menos, 135.000 años, durante el anterior máximo interglacial.

Los interglaciales son períodos de tiempo breves de unos 15.000 años de duración, que suceden después un período glacial (que suelen tener una duración de más de 100.000 años).

La fusión de los hielos durante los interglaciales hace subir el nivel del mar, que alcanza alturas como la actual o quizás aun algunos metros mas altura. Fue durante los interglaciares cuando las aguas del mar erosionaron la roca y formaron la cueva de Pedra Furada. Sin embargo no se puede descartar que la formación de la cueva sea aún más antigua y que se haya podido formar no durante una, sino varias etapas.

Se puede afirmar esto porque hace menos de 3.000 años todo lo que es ahora la base del acantilado entre Malpica y Coruña estaba ocupado por un tupido bosque. Aunque parezca increíble imaginarlo, cuando durante los temporales durante el invierno principalmente atacan Malpica impidiendo la entrada de los barcos en su puerto, y azotando el frente de casas que dan a las Illas Sisargas.

Hace tres milenos

Hace 3.000 años el mar estaba mucho más alejado y a una cota de unos 10 metros por debajo de la actual. Por estas razones, la brevedad de la duración de los períodos interglaciales y las grandes dimensiones de la Furna de San Miro y de acuerdo con los datos disponibles, la cueva podría haberse formado en sucesivas etapas durante los interglaciares anteriores al actual, hace 400, 300 y 200 mil años siendo el penúltimo el de hace 135.000 años antes de ahora.

Durante todas esas etapas el mar fue excavando poco a poco la furna de San Miro. La acción de las olas desde hace 400.000 años y solo durante los últimos interglaciales, hasta el actual que es el quinto, ha podido ir formando esta furna. Este mismo proceso se repite a lo largo de toda la costa gallega, y por esto todo hace suponer que la Furna de San Miro tenga la misma edad, ya que da formas parecidas, que las furnas y arcos de Augas Santas (As Catedrais) en Ribadeo en la costa de Lugo tendrían el mismo origen y posiblemente la misma edad (mínimo 135.000 años, pero con una edad máxima de hasta 400.000 años). Y lo mismo ocurre con el famoso Buraco do Inferno situado en la isla de Ons (Pontevedra).

Con todo, lo más extraordinario, no es que la costa de Malpica sea una forma hermana de las famosas Augas Santas (As Catedrais), de Ribadeo, sino el hecho de que las rocas que forman la costa en San Miro están entre las más antiguas de Galicia.

Con sus aproximadamente 500 millones de años de antigüedad se formaron cuando a finales del Precámbrico la gigantesca convergencia entre Gondwana y Laurrusia dio lugar al megacontinente de Pangea.

Las consecuencias de este encuentro geológico son la formación de la unidad geológica de Malpica-Tui que comienza precisamente donde ahora se sitúa la furna de Pedra Furada (San Miro) y acaban en la frontera portuguesa en la ciudad de Tui. Precisamente la apertura de la cueva marina de San Miro ha sido posible gracias a una de las grandes fallas formadas durante esa convergencia de hace 500 millones de años.

El mar aprovechó la falla para avanzar en su acción erosiva, especialmente durante los últimos cuatro interglaciales, que comenzaron hace casi medio millón de años. Entrar en la furna y recorrerla no es tan solo un azaroso ejercicio mixto de espeleología y alpinismo, sino un viaje en el tiempo geológico porque, en las paredes de la cueva se pueden ver replegados intensamente los sedimentos continentales y marinos que se juntaron entre Gondwana y Laurrusia junto también a otros tipos de rocas magmáticas. Se pueden distinguir en el recorrido esquistos, cuarcitas, ortogneises, anfibolitas y hasta riolitas tan deformados y metamorfizados que cuesta distinguir las rocas a simple vista.

Colores e incrustaciones

Los colores oscuros de estas rocas se ven realzados por las incrustaciones de organismos marinos, desde algas a crustáceos, y durante la marea alta peces y cefalópodos. Su cercanía a la orilla marina permite asumir, por hallazgos realizados en ambientes similares en la costa gallega, que durante, parte al menos, del último período glacial la cueva pudo ser refugio de la fauna que vivía en la gran llanura e incluso de la especie humana aunque, como en muchos otros casos la subida del agua y las olas han limpiado aparentemente todo el registro fósil y arqueológico que pudo haberse conservado allí.

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