Dos raposos mansos acuden a diario a comer en el casco urbano de Malpica

Puede que procedan de la propia zona forestal de A Atalaia


carballo / la voz

Cada vez se conocen más casos de raposos que se acercan, sin temor y sin complejos, al entorno de las casas en núcleos urbanos. Hace poco se sabía del que baja (o bajaba) hasta la zona de A Mixirica, en Fisterra, para recibir alimentos frente a un restaurante, y en los últimos días se conoció el de Malpica. Aquí se pueden ver a diario, y en diferentes zonas (A Atalaia o proximidades, sobre todo) dos raposos pequeños. Semanas atrás había otro mayor, pero ya no se ve. A estos dos, los vecinos suelen darles de comer. Incluso uno de ellos, el más espabilado, come en la mano de un joven. En realidad, lo hizo una vez, pero eso da una idea del grado de mansedumbre que tienen. Tanto, que en otra ocasión compartieron alimentos con unos gatos, «e os que saíron rabuñados foron os raposos», asegura este vecino. Algo impensable en otros tiempos, sobre todo en las zonas rurales. Algo de instinto sí que les queda, pues comieron gallinas de un par de casas de la zona. Tal vez no fueran los mismos, tal vez sí, pero pese a todo son bien recibidos por los residentes en esta parte de la localidad, «aínda que prefiren ir variando», señala este testigo.

¿Y de dónde proceden? Puede que de la propia zona forestal de A Atalaia, porque de otro modo tendrían que haber recorrido un buen trecho a lo largo de todo el pueblo.

Lo que está claro es que son de costumbres nocturnas: ahí el instinto no les falla.

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