La falta de niños en Malpica desata una guerra entre padres y colegios

La ANPA de Buño y el CRA Nosa Señora do Faro se oponen a O Ventorrillo


carballo / la voz

Los teléfonos de las personas que forman la junta directiva de la ANPA del colegio Milladoiro de Malpica empezaron a sonar ayer de buena mañana. El asunto que se va a tratar en las dos reuniones convocadas para hoy ha desatado una guerra en la que se han implicado padres, directores, representantes municipales, la inspección educativa y la federación Costa da Morte.

La directiva de O Ventorrillo niega que quiera un solo colegio en Malpica, pero habla de unificación de recursos educativos. Con solo cuatro incorporaciones para el año próximo, el Milladoiro sabe que perderá una unidad. Como solo nacieron 11 niños en el 2016 en el municipio, las cuentas no salen.

El presidente de la ANPA de Buño, José Luis Vila, señaló que en el colegio hay 4 niños de 3 años anotados y que también tuvieron que «aguantar restriccións». Se refiere a la pérdida de unidades. Por eso, «o que eles prantexan non nos parece lóxico, así de claro». Los escolares vienen de Buño, parte de Cerqueda, Cambre y Leiloio.

También manifestó su enfado la directora del Nosa Señora do Faro de Ponteceso, que acoge las escuelas de Mens y Barizo, antes del CRA malpicán. Defiende el trabajo que desde hace muchos años realizan en sus unitarias.

Dos reuniones en el centro cívico para tratar sobre la matrícula en el Milladoiro

La primera será a las 9 de la mañana, y la segunda, a las cuatro de la tarde. La ANPA del colegio Milladoiro de Malpica no quiere que ningún padre se quede sin saber, de primera mano, qué ocurre en el centro. Hasta el momento la actitud fue el sigilo, y de este modo celebraron reuniones con la federación de asociaciones de padres, cuyo presidente se desplazará a Malpica, y con representantes políticos. El candidato del PSOE ya anunció que acudiría y también habrá algún representante del BNG.

Los miembros de O Ventorrillo cuentan con que acudan también padres y madres del colegio de Buño y del CRA Nosa Señora do Faro de Ponteceso, que se resisten a la idea de unificación de la asociación del Milladoiro, que quiere conocer la opinión de los implicados.

Ayer emitió una nota en la que señala que la pretensión es «conservar os recursos que temos a día de hoxe, mermados nos últimos años de forma considerable, pois para o vindeiro curso hai unhas previsións de matrícula superiores (nados 32 nenas e nenos».

Reconocen que cada padre tiene derecho a elegir el centro que quiera, pero que «temos a sorte de ter un centro con programas educativos moi interesantes, que peligrarían no caso de seguir disminuíndo os recursos persoais». Reclaman además la misma educación quee «os coles da cidade», aunque son conscientes de la demografía.

«Que zafemos depende de se a política da consellería é de pechar centros» 

Desde que en el año 2000 comenzaron los recortes en materia de educación, la matrícula en el colegio Areouta de Sardiñeiro, sufrió un fuerte bajón del que no se ha recuperado. Lleva tiempo bajo mínimos, pero continúa aguantando.

En la actualidad hay 29 estudiantes y para el próximo curso serán otros tantos. «Marchan catro e veñen catro», explica el director, José Luis Vázquez. Eso significa que los cuatro alumnos que ahora están en sexto irán para el instituto de Fisterra o de Cee y entrarán otros tantos niños nacidos en el 2016 en las parroquias que surten de escolares este pequeño centro. La mayoría con del propio Sardiñeiro, porque «na parte de atrás, en Buxán e na zona de O Rostro hai moi poucos nenos, aínda que esta vez hai unha cativa de 3 anos». Esa pequeña es la que podría marcar la diferencia entre el mantenimiento y el cierre, aunque ello dependerá de la política que tenga la Consellería de Galicia. Hace dos años cerraron un colegio en Outes con más matrícula que el Areouta y desde entonces en la localidad fisterrana desconfían.,

El centro tiene oficialmente tres unidades, una de infantil y dos de primaria, pero el director está en comisión de servicios y organizaron una cuarta.

Demografía

José Luis Vázquez tiene asumida la situación y como los directores con una matrícula baja, ha localizado a los que el próximo curso se incorporarán a la escuela. Poco puede hacer. «A demografía é a que é», señala.

El Santa Eulalia de Dumbría está en una situación parecida, pero no tan desesperada. Ahora tiene 66 estudiantes. Hasta junio hay posibilidades de que las cosas mejoren, porque ahora el saldo es negativo. Este curso abandonarán el centro para ir al instituto ocho alumnos, que son los que cursan sexto, pero solo se han anotado tres para el primer curso de infantil, por lo que el saldo es negativo en cinco niños, que no debería ser mucho, pero ya llevan años en la misma situación. El centro tiene cinco unidades, de las que dos son de infantil y, tres, de primaria, lo que significa que los alumnos están agrupados por ciclos.

También son centros pequeños el Playa de Quenxe y el colegio de Caión, pero ambos han conseguido remontar ligeramente en los últimos años, a raíz de la incorporación del servicio de comedor, lo que ha hecho que algunos padres los elijan por las prestaciones a mayores.

Tanto el Areouta como el Santa Eulalia son de los pocos colegios de la Costa da Morte que mantienen la jornada partida. El Xaquín Otero de Buño, que tiene un tamaño parecido, estrenará el próximo curso el cambio de jornada y mantendrá el comedor.

Hay que pensar en los niños

Los rigores del despoblamiento dejan las aulas vacías. Hay colegios y escuelas al borde del cierre, y con él, la agonía de los pueblos. Los centros escolares constituyen la principal manifestación de vida de un pueblo. Una población sin aulas, es una localidad moribunda. Así, los directores, las directivas de las ANPA y las comunidades escolares se lanzan a la persecución del nuevo matriculado. Un niño, un tesoro. Incluso se llega a la disputa descarada, como en Malpica, donde la asociación de madres y padres hizo público su llamamiento a la conservación de sus aulas, sin pensar en el detrimento que le podrían producir al CRA Nosa Señora do Faro o al centro escolar de Buño. La cuestión no se arregla con una lucha entre los centros, las ANPA y los padres. La situación requiere de una reflexión profunda, mucho diálogo y un consenso amplio para conseguir los mejores resultados posibles con el menor daño para todos. Y pensar en los niños.

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