«Le juré a mi hijo que nadie más se iba a morir en esas compuertas»

Recoge firmas para que se tomen en Malpica medidas para evitar tragedias como la ocurrida el 20 de diciembre


Carballo / La Voz

«Mira las fechas en las que estamos y todavía no me atrevo a entrar en su habitación». Ángeles Láuzara Formoso, Gelis, tiene 66 años. Nació en Santiago, pero respira Malpica por los cuatro costados. El 20 de diciembre la vida le asestó un nuevo golpe -en 1974 ya había perdido a su marido en Gran Sol, enrolado en el Ciudad de Cristal-. Sobre las cuatro y media de aquella madrugada, su hijo, José Ángel Sanjurjo Láuzara, patrón del Silvosa, y sus tres compañeros se disponían a salir del puerto malpicán para ir a faenar, cuando el pesquero naufragó y quedó con la quilla al sol debido a las fuertes corrientes existentes en la zona de las compuertas.

Se trata de un punto problemático y escenario de algún que otro susto, que ha sido grabado e incluso circula por YouTube: «Mi hijo me comentó los problemas que había por las corrientes, pero es que además llevamos 50 años viendo lo mismo. Después de cruzar la zona de la plancha hay que atravesar la puerta de la dársena. No es un peligro, son dos. Pero luego hay problemas con las descargas, porque una persona tiene que estar permanentemente en el puente controlando y corrigiendo la embarcación para poder subir las cajas. Con las compuertas de la dársena cerradas se siguen percibiendo las corrientes por debajo. Eso lo vimos toda la vida. Hasta ahora se había producido algún roce que otro, alguna tabla que saltaba por los aires... Pero que ahí, un día u otro, iba a haber una desgracia, se sabía. Lo sabía todo el mundo», relata. 

Campaña de firmas

Ángeles Láuzara tiene claro que la muerte de su hijo se pudo haber evitado, pero ya es tarde. Por eso, a los pocos días del entierro, inició con su familia una campaña de recogida de firmas e, incluso, remitió una carta a los partidos políticos para reclamar mayor seguridad. El PSdeG llevó ayer a la Comisión de Pesca su intento al reclamar una comisión de investigación de siniestros.

«No quiero que todas estas familias que viven del mar pasen por lo que yo estoy pasando» Hasta la fecha, Gelis lleva recogidas unas 1.700 rúbricas: «Son pocas, la verdad». Y añadió: «No tengo a nadie más a quien perder, pero delante del féretro de mi hijo juré que nadie más se iba a morir en esas compuertas y pretendo llegar hasta el último aliento de mi vida hasta conseguirlo. Me gustaría que me echasen una mano para lograrlo. Si le pasó a mi hijo, que era un marinero experto y entraba y salía por esas compuertas a diario, le puede pasar a cualquiera».

Agradecimientos

Ángeles Láuzara no quiere que su caso se politice, pero agradeció el apoyo recibido por parte de algunos partidos. Estuvo en el Parlamento gallego de la mano de los socialistas para reclamar mejoras en la seguridad en el puerto: «Para mí sería muy fácil quedarme en casa y ponerme a llorar en un rincón. Pero no soy así, soy peleona y juré a mi hijo que nadie volvería a pasar por esto simplemente por callarse la boca. No quiero que estas familias que viven del mar pasen por lo que yo estoy pasando».

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