«Los bares somos las auténticas redes sociales»

«¡Ya le molaría a Twitter ser como la barra de un bar!», añade esta tabernera indie, con raíces en Malpica


a coruña / la voz

Es la tabernera indie de A Coruña. En sus dos locales de la calle Torreiro, el Bristol y Os Tigres Rabiosos, da hombro y alimento a los músicos más alternativos del panorama actual. Cuando anuncian concierto, ella bloquea la fecha en el calendario; pero es tan discreta que ni una sola foto de ellos tiene en el local. Esta mujer vale más por lo que calla que por lo que dice. Hoy, aunque se resiste, conseguimos que nos desvele algunos secretillos. Con todos ustedes, Mery Bristol.

-¿Cómo era de niña?

-Era la niña rara que, con el Sony Megabass, ponía una y otra vez el Duets de Frank Sinatra en el patio del colegio. Me sabía toda la discografía de los Beatles, los Kinks, Small Faces...

-Y ahora ¿vinilos, cedés o Spoti?

-Vinilos. Tengo Spotify Premium por el trabajo. He regalado o tengo en el trastero todos los cedés.

-¿Una canción para oír en bucle?

-Watching the wheels, de John Lennon. Es un himno. Resume mi filosofía de vida.

-¿El concierto de su vida?

-Nick Cave en Amsterdam; y Neil Young y Beck en A Coruña.

-¿Y el más alucinante al que no pudo ir?

-Uno de Frank Sinatra. Y otro de John Lennon.

-¿Dónde le gusta situarse en un concierto: delante, detrás o junto a la barra?

-¡A un lado! [Risas] Es que me invitan muchas veces al backstage y veo a los grupos en un lateral del escenario. Pero el mejor concierto se ve siempre desde abajo, botando y hacia delante.

-Tribus musicales. Solo puede queda una, imagine. ¿Cuál es?

-¡Los heavies! Son maravillosos. Les da igual estar calvos, que ellos siguen teniendo la actitud.

- ¿Alguna vez ha hecho autostop?

-Una vez, a los 17 años. Habíamos ido a hacer cámping al Caurel y perdimos el bus. Mis amigos y yo nos subimos al coche de un señor que nos llevó a Quiroga en un viaje surrealista. El hombre iba a 35 grados con el plumífero puesto y con unas curvas que parecía aquello Despeñaperros. ¡Estamos vivos de milagro!

-Rara es la vez que un grupo del indie viene a dar un concierto y no pasa por Os Tigres Rabiosos: Love of Lesbian, Nacho Vegas, Dorian, Amaral, Christina Rosenvinge, Santiago Auserón...

-Siento un respeto inmenso por los músicos. Es gente que viene en furgoneta, están fuera de casa, lejos de sus familias...

-¿Tiene un menú especial para músicos?

-No. De hecho, la primera vez que vino Eva Amaral la peté a marisco y no comió ni el primero.

-¿No le gusta?

-No, le encanta el jamón asado.

-¿Me cuenta alguna cosilla contable de Nacho Vegas?

-Cuando vino a tocar en el Ágora, Nacho Vegas llegó desde Gijón en el Alsa y se iba a unir con León Benavente en A Coruña. Ya que él llegó antes, me estuvo explicando cómo hacer un catxopo. Ese día hacía un frío tremendo. Entró el grupo y venían todos pálidos. Así que les ofrecí caldo.

-¿Y no se pone nerviosa con tanto famoso para cenar?

-Es que la procesión va por dentro. Solo me pasó una cosa con Ariel Rot. Me tuve que ir fuera porque estaba hiperventilando. [Risas] ¡Es que es guapísimo!

-Enfocó el Bristol hacia el tema musical y triunfó. ¿Qué está maquinando en la actualidad?

-Me gustaría encaminarlo más hacia la promoción, hacer eventos... En definitiva, repartir cultura. Ya colaboro con el Nordestazo de Malpica y eso para mí es de los mayores orgullos que siento.

-También apoya el deporte con los Bristol Tigers…

-Sí, es nuestro equipo de baloncesto. Cultura y deporte son muy importantes para nosotros. Y creo que los bares somos las auténticas redes sociales.

-Pues siempre se dice que Twitter es como la barra de un bar.

-¡Ya le molaría a Twitter ser como la barra de un bar!

-Usted celebró el 20º aniversario del suyo en el Teatro Colón.

-Y montamos la barra del Bristol en el escenario del teatro. Además, todos los músicos a los que llamamos se sumaron a la iniciativa. Esa es la idea. Es que un bar no es solo poner cafés. Tiene que ser un local que te marque, con identidad.

-Y, en fin de Año, da las doce campanadas con una cacerola.

-Es el día más grande del año en el Bristol: «El fin de año adelantado». Doce gominolas, champán y yo doy un discurso. [Risas]

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