El zumba, ese deporte que les ha cambiado la vida a tantas mujeres

Monitoras y alumnas lo dicen: va más allá de la actividad física y llega a lo social. El bom sigue en crecimiento


Carballo / La Voz

Hace cuatro años, el zumba llegó a la Costa da Morte, como a tantos otros sitios del planeta, y lo hizo para quedarse. Al menos, hasta que otra modalidad deportiva se ponga de moda. Ya se ha visto antes con el aeróbic y, luego, con la batuka. Pero, algo que ha logrado este fenómeno, y tiene mucho mérito, es animar a muchas y tantas mujeres a hacer deporte: desde niñas y jóvenes, hasta mujeres e, incluso, abuelas.

Pero, no se trata solo de alumnas. Para que el zumba se impartiera por cada recuncho de la Costa da Morte, han sido muchas las deportistas que se han animado a sacar el título de monitora. Han sido ellas, por lo tanto, las que han propagado esta combinación entre baile latino y movimientos de fitness que permite hacer ejercicio a la vez que disfrutar como si en una discoteca se estuviera.

Tras el parón veraniego, aunque con mucha masterclass de por medio en los paseos marítimos de los municipios costeros, el zumba ha vuelto con sus clases a los gimnasios, Concellos y asociaciones de vecinos, y con él, los grupos de amigas y las ganas de desconectar de la rutina y pasárselo en grande. Ellas mismas lo cuentan.

Juana Garrochena González (Carballo, 1989) ha sido una de las precursoras del bom del zumba en Bergantiños. Estudió Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, luego se sacó el título en zumba y fue a raíz de eso cuando puso en marcha, junto con una socia, la empresa Playmakers, en Carballo, aunque como dice ella, lo que mejor funciona es impartir clases «polos centros sociais das aldeas». A Silva, Berdillo, Silván, Anxeriz, Malpica, Laxe o Vilela son solo algunos de los lugares a los que lleva el ritmo cada semana. Y no solo eso: «O zumba vai máis alá do deporte; é algo social», explica.

Hacer grupo

Precisamente este último aspecto es lo que destaca como el primer beneficio de practicar la modalidad: «Aquí a xente vén a desconectar, a non ser mamá por un momento, por exemplo, e é niso no que máis énfase poño, facendo grupo e, incluso, organizando ceas cada dous por tres». La otra ventaja, cuenta, es la siguiente: «Traballas todo o corpo, con sentadiñas, brazos... sen pensar que estás facendo deporte».

De una pasión, un oficio

En el caso de Saray Gómez Garrido (Cerqueda, 1994) la pasión por este deporte le nació un día en el gimnasio al asistir a una clase por pura casualidad: «Probei e encantoume», recuerda. Fue a partir de ahí cuando decidió sacarse el curso de monitora y empezar a dar clase: «Por aquel tempo, aínda non se sabía moito o que era. Pero, dende hai uns anos para aquí houbo un bom e a xente pídeo moito. Cada vez vai a máis», comenta.

El año pasado fue profesora en la asociación vecinal de Pazos y ahora está en el gimnasio carballés Corporal Xpression. Como anécdota, cuenta que la alumna más mayor que tuvo fue una señora de 75 años en Ferrol que se lo pasaba «en grande» con la canción «Salta». Y es que tanto alumnas como monitoras lo dan todo sobre el escenario con canciones «potentes» y movimientos rápidos, acompañados de una gesticulación facial bastante llamativa.

De probar, a engancharse

Isabel Camiño Mouzo (Arou, 1975) se inició en el zumba hace dos años en Malpica -su lugar de residencia- y con ella, otras tantas mujeres como Susana Barreiro, Sonia Chouciño, María Dolores Loureiro... Y a todas les pasó lo mismo: «Probamos, e acabamos enganchándonos», explica, a lo que añade: «Se cadra, hai días que vas con temperamento e rematas xenial, con gañas de máis». Dice que no importa que no agrade un estilo musical o hacer ejercicio en sí, pues el zumba es algo «moi ameno» y al gusto «de todas». «O balance é sempre positivo», sentencia.

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