Sangre fresca para la artesanía de Buño

El joven Alberto Añón, titulado en Artes Plásticas, se forma desde hace unos meses en el taller alfarero de su padre para tomar su relevo al frente del negocio en el futuro

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Carballo / La Voz

El joven Alberto mamó artesanía desde pequeño. Hijo de oleiro y bisnieto de oleiro -en su caso la alfarería se saltó una generación-, quiso formarse en el sector para tener el día de mañana una base sólida y poder así continuar con el negocio familiar. «É unha profesión moi bonita», dice Alberto Añón, que en la actualidad ejerce en Alfarería Lista, el taller que su padre, José Antonio Añón, abrió en el 79. Lo hizo teniendo poco más de 20 años y por «pura vocación»: su abuelo sí había sido oleiro en su día, por lo que cree que es algo «que nos vai no sangue á familia».

Siendo joven, por los ochenta, estuvo varios meses realizando un curso en Sargadelos -«con Isaac Díaz Pardo, Xosé Vizoso, Andrés Varela...»- en el que aprendió, entre otras cosas, la técnica del colado, en la que emplean escayola en estado líquido para la elaboración de piezas de barro. Fue pionero en Buño, y acabó enseñándole a otros artesanos a utilizar este práctico sistema, aunque siempre le ha gustado estar a la vanguardia.

«Cambiou unha barbaridade», dice José Antonio respecto al oficio, y señala que los jóvenes lo tienen un poco más fácil gracias a la formación, que considera indispensable de cara a labrarse un futuro en el sector. «A nós levounos moitísimo tempo chegar ata onde estamos agora. Esta xente nova xa vén moi preparada». Es el caso de su hijo Alberto, que estudió Artes Plásticas, Imaxe e Deseño, y que desde hace algo más de dos meses trabaja como aprendiz con él gracias a un programa de ayudas de la Consellería de Economía, Emprego e Industria. «O noso oficio leva moito tempo aprendelo, polo que sen este tipo de axudas sería moi complicado ensinar», dice José Antonio, aunque no duda reconocer que su hijo «sabe traballar ben», y ya desde antes.

«Eu sempre digo que o que nace tendo un oficio na casa xa o aprende sen ter que practicalo, porque o mama dende cativo e o ve tódolos días», recalca el veterano artesano, a quien complace enormemente haber encontrado un relevo para su negocio, pues cree que «dentro de 20 anos en Buño quedarán tres ou catro nada máis», al igual que en el resto de villas con tradición oleira en el resto de Galicia.

Coinciden padre e hijo en que el sector ha dado un vuelco importante en los últimos años, sobre todo en cuanto al tipo de producto que más salida tiene en el mercado: mientras que en el pasado triunfaba lo utilitario, hoy día se tira más por las piezas decorativas, o bien por vajillas y piezas de menaje modernas. La comercialización, sin embargo, es el punto flaco de este sector. «O oleiro non só ten que saber o seu oficio, senón que ten que atender a outras cousas como a distribución das pezas, a venda... Acabas sabendo dous ou máis traballos», dice José Antonio.

Mucho tienen que torcerse las cosas para que Alfarería Lista no tenga garantizados unos cuantos años más de actividad. Alberto, que comenzó a considerar la posibilidad de dar relevo a su padre cuando terminó su formación, recomienda a otros estudiantes que prueben experiencias como esta: «É unha forma de incentivar á xente nova, e non só na olería, senón en calquera outro oficio artesán». En cuanto a tener a su padre por jefe... «Entendémonos bastante ben, ¡non hai queixa», dice entre risas.

Por lo pronto seguirá unos meses más al amparo de esta ayuda, la primera de este tipo concedida en la comarca de Bergantiños.

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