«Daquela, para ir nun barco había que ter recomendación»

FOTO CON HISTORIA | La cofradía de Malpica, hoy en serios apuros económicos, llegó a tener adscritos 38 cerqueiros y más de 600 marineros

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Carballo / la voz

LOS PROTAGONISTAS. Pedro Pérez Novo, Gervasio Canto Verdes, segundo patrón mayor por aquel entonces, y Bernardino Romay Veiga. Los tres formaban parte del órgano de dirección de la entidad marinera de Malpica. Aquella reunión en Santiago con Albor fue el resultado de varias negociaciones, que había iniciado José Manuel Vila Pérez (en la imagen, a la derecha del presidente). A la izquierda de Albor, el entonces patrón mayor, Manuel Garrido Verdes. «Vila sempre foi o que xestionou todo coa Xunta, era o secretario da confraría e era o que facía as propostas», apuntó Gervasio Canto. De aquella reunión con Albor salieron todos satisfechos. Bernardino Romay lo recordó ayer de esta manera: «Saudounos a todos, foi moi amable con nós. Unha boa persoa».

LA FOTO. «No Pazo de Raxoi con Fernández Albor». La foto fue tomada en mayo del año 1984 cuando el entonces presidente de la Xunta de Galicia, Xerardo Fernández Albor, recibió en el Pazo de Raxoi a todos los integrantes del cabildo de la Cofradía de Malpica. La reunión tuvo como objetivo solicitar a la Administración autonómica la ampliación del muelle malpicán, hoy conocido por el martillo, «unha prolongación para protexer á zona da Prancha». Fernández Albor recogió el testigo de la petición y dijo que haría lo posible dentro de sus posibilidades para atender las propuestas. No sería hasta 18 años después cuando aquellos integrantes del pósito malpicán vieran por fin cumplido su sueño, con la inauguración del actual espigón, el 22 de mayo del 2010.

Pedro Pérez Novo tiene 87 años y en mayo de 1984 andaba enrolado en el Herculina. Vive en Seaia y tiene de vecino a Bernardino Romay Veiga, de 86, que por aquel entonces trabajaba como marinero en el Julio César. Gervasio Canto Verdes, de 77 años estaba en el Rosario. Los tres formaban parte del cabildo malpicán, que, por aquel entonces, tenía como patrón mayor a Manuel Garrido Verdes. Sustituyó en el puesto a Antonio Canto González, Raxeiro, quien había logrado traer para la cofradía de Malpica, la lonja y otros servicios básicos en favor de la entidad.

Pero a comienzos de los ochenta, el mayor problema era proteger la flota de los temporales. «O mar entraba directamente na zona da prancha e os barcos corrían serio risco. Había que ampliar o porto», recordó ayer Gervasio Canto, que por aquel entonces era vicepatrón mayor. José Manuel Vila Pérez siempre fue el alma máter de la cofradía: «Era o secretario e o que falaba coa Xunta das cousas importantes da confraría», añadió.

Eran tiempos aquellos en los que el puerto de Malpica albergaba una gran actividad, como recordó Pedro Pérez. «Chegou a haber 38 cerqueiros en Malpica», matizó su vecino Bernardo Romay, «e máis de 600 mariñeiros», recalcó Gervasio. Por aquel entonces trabajar en el sector pesquero no era nada fácil: «Na época desta foto para ir traballar nun barco había que ter recomendación», aseguró el entonces vicepatrón mayor.

Tampoco la tecnología de aquel entonces tenía nada que ver con la de ahora: «Non tiñamos nada, eramos nós os que faciamos todo, non é como agora», recordó Pedro Pérez. Y añadió: «Daquela tampouco había tantos cartos, pero sempre aparecían canda facía falla calquera cousa».

Retrocediendo en el tiempo hasta mayo de 1984, los tres recordaron a Xerardo Fernández Albor como «unha persoa próxima, saudounos a todos e foi moi correcto», pero de los entresijos de la negociaciones «nin unha palabra». Ahora, con su muerte a los cien años de edad, toca recordar su etapa como presidente de la Xunta: «Lembro o da moción de censura, de Barreiro Rivas, que era o seu vicepresidente por aquel entón, e a chegada de Fernández Laxe á Xunta», dijo Gervasio Canto. Bernardino Romay fue más explícito: «Creo que era un bo home, tanto, que por iso botárono da Xunta».

Ahora, desde fuera, sienten una gran satisfacción por el trabajo realizado en favor de la cofradía: «Desta fotografía sacamos a conclusión de que se logrou o que se pediu naquela xuntanza en Santiago, que era a ampliación do porto», indicó Gervasio Canto.

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«Daquela, para ir nun barco había que ter recomendación»