El km 0 de la historia de las víctimas

Presentado en Malpica un libro de investigación con nuevos datos sobre el asesinato del guardia malpicán José Antonio Pardiines


carballo / la voz

«Estoy un poco emocionado por estar en el kilómetro 0 de la historia de las víctimas de ETA. Este es un lugar emblemático», dijo ayer Javier Marrodán, profesor de la Universidad de Navarra, en el salón de actos de la cofradía de Malpica. Se disponía a hacer un resumen del capítulo del libro Pardines, cando ETA empezou a matar sobre el trabajo policial contra la banda terrorista. Intervino justo después de Gaizka Fernández, coordinador de la publicación que se presentó ayer en presencia del conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, y que pertenece al Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo.

Fue la Xunta la que decidió traducir al gallego una obra que recupera la memoria del primer asesinato de la banda, que era muy poco conocido y del que se saben ahora nuevos detalles. Era hora de realizar el reconocimiento, explicó Gaizka Fernández, sobre todo porque el primer libro sobre el asesino del guardia malpicán, Txabi Echebarrieta, data de 1993 y el pasado fin de semana fue homenajeado en Tolosa.

El libro intenta hacer justicia a José Antonio Pardines y a su familia, sobre todo porque durante años «el entorno de ETA inventó que aquello había sido un duelo del oeste, que echó mano de la pistola y que le dispararon en legítima defensa», explicó Gaizka Fernández.

No es el único mito relacionado con el asesinato que no es cierto. Es mentira que el arma utilizada procediera de un gudari (soldado) de la Guerra Civil, explicó el autor. Curiosamente fue encargada en 1943, el mismo año en que nació el guardia Pardines Arcay, por el ejercito nazi.

Gaizka Fernández fue detallando cuestiones relacionadas con el crimen, pero también con la vida del joven guardia, cuyo hermano, el exalcalde Manuel Pardines, se vio desbordado por la emoción en varios momentos.

Así, Pardines controlaba el tráfico cuando le llamó la atención algo en el Seat 850 en el que viajaban los terroristas, lo siguió en su moto, les pidió la documentación, que no coincidía porque el vehículo había sido robado. Al darse cuenta fue tiroteado y rematado en el suelo. Las balas eran de dos armas, la de Txabi Echebarrieta, que murió ese día en un control de la Guardia Civil, y la de Iñaki Sarasketa, que escapó y falleció hace dos años.

El libro presentado por el conselleiro Román Rodríguez analiza lo ocurrido aquel 7 de junio de 1968, apenas 5 días después de que la dirección de ETA decidiera empezar a matar, en una reunión celebrada en Ondárroa.

El conselleiro de Cultura, ante un auditorio lleno señaló: «Esta homenaxe quere ser un sinxelo recoñecemento á dignidade de tódalas vítimas». Recodó además la necesidad de «humanizar ás vítimas». Señaló que el aniversario que se cumple precisamente hoy supone un «recordo triste» y se refirió especialmente a la familia de Pardines Arcay, que había perdido a su madre muy pronto y que solicitó plaza en la Guardia Civil, como su padre y su abuelo, por la necesidad de trabajar.

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