Un año en el recuerdo


Este texto fue leído el pasado sábado en el funeral de aniversario del fallecimiento de Emilio Calvo Pan en evocación de su ofrenda al Apóstol en el Año Santo de 1982.

Señor Santiago: nosotros, que acudimos en peregrinación con motivo del Año Jubilar Compostelano; nosotros, padres de familia y alumnos del Colegio Público Comarcal de Buño, os ofrecemos nuestras familias y las obras de nuestras manos, manos de trabajadores de la tierra y el mar. Os ofrecemos nuestro trabajo de artesanos alfareros, labradores, marineros, de las parroquias de Buño, Leiloio, Cambre, Cerqueda y Xornes. Trabajadores de las tierras interiores de Bergantiños, marineros de la mar de las Sisargas. Pero la ofrenda más importante, señor Santiago, es el fruto de nuestro amor. Son nuestros hijos, que ante tu altar traemos. Es la semilla para quien pedimos tu guía. Es el porvenir en que tenemos esperanza. Es esta gran familia, plural y distinta, con quien, sin fisuras generacionales, sino con disposición de entendimiento y voluntad de colaboración, queremos contribuir al desarrollo cristiano y pacífico del mundo. De la defensa de la familia, del mantenimiento de buenas relaciones entre padres e hijos, sin conflictos generacionales, unidos por el amor natural y cristiano, depende el futuro de la humanidad.

Somos, señor, una comunidad que cree en el futuro, en la esperanza. Hemos fundido las armas para, con ellas, hacer arados, barcos y alfares con los que construir un porvenir en paz, del que nuestros hijos serán protagonistas.

Al presentaros esta ofrenda, señor Santiago, lo hacemos con la ferviente esperanza de que no nos faltará tu protección y sabremos cooperar, en la medida de nuestras fuerzas y responsabilidades, al futuro de la gran familia humana.

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