Un carballés, un muxián y un malpicán en el maratón de París

Los tres representantes de la Costa da Morte finalizaron la prueba con éxito


carballo / la voz

Constante Lorenzo (Muxía, 1977), Jose Ramón Ríos, Moncho (Carballo, 1972) y Luis Malpica (Malpica, 1968) son el vivo ejemplo de que el deporte significa mucho más que eso y, que para ello, no importa la edad. Con 40, 46 y 50 años, respectivamente, estos tres amigos han acudido el domingo por primera vez al maratón de París, el de mayor volumen de Europa con 55.000 participantes, y uno de los más emblemáticos al transcurrir los 42,195 kilómetros de recorrido por los monumentos más importantes de la capital francesa. Concretamente, desde la Rue de Rivoli hasta el muelle del Sena, o lo que viene siendo lo mismo, desde la avenida de los Campos Elíseos a la avenida de Foch, pasando por Bastilla, Nación, el bosque Vincennes, el Trocadero, las Tullerías y el bosque de Boulogne.

Pero lo más importante de esta cita es, sin duda, terminarlo y en buenas condiciones. Y eso ha sido empresa sencilla para estos tres atletas aficionados de la Costa da Morte que consiguieron acabarlo en alrededor de las 3 horas. Constante, el más joven, fue el que mejor marca hizo: 2 horas y 54 minutos. Aunque le quedó una espinilla clavada: «Eu quería superar o último tempo logrado no maratón de Sevilla de 2 horas e 44 minutos, pero a partir do kilómetro 25, vin que o corpo non estaba moi adestrado e xa baixei o ritmo e dediqueime a gozar». Y es que «é unha proba moi dura, con excesivas subidas e baixadas», comentó.

Por su parte, Moncho, el de mediana edad, y Luis, el más veterano, estuvieron muy igualados, si bien el primero hizo una marca de 3:19, mientras que el segundo de 3:22. Este último, de hecho, venía de recuperarse de una pequeña lesión, por lo que confesó: «Custoume un pouquiño rematalo». Moncho, en cambio, logró cumplir un reto: «Conseguín non parar e facelo todo de corrido, sendo que o máis habitual é que necesite facer pausas». A lo que añadió: «Botei en falta algo de fresco porque era un día de moito sol e 30 grados». Pero al margen de la experiencia de cada uno, todos señalaron que la organización fue «unha das mellores que vimos nas nosas vidas» y una ciudad «moi envorcada apoiando» y con «moito ambiente».

Historia

Este maratón fue el primero al que acudieron en la ciudad parisina, pero lo cierto es que fue el décimo quinto en su trayectoria deportiva. «Coñecémonos a través do deporte, e un día dixemos de por que non ir ao maratón de Barcelona. Encantounos, e a partir de aí xa nunca paramos», cuenta Constante. Así, pasaron ya por el de Londres, Milán, O Porto y Lisboa, Italia, entre otros muchos. Y es que al año hacen dos: uno en España y otro en el extranjero: «Nunha cidade que nos apeteza coñecer a nós e ás nosas familias, que sempre nos acompañan», dice Lorenzo. Pero detrás de eso, están todos los domingos en los que se levantan muy temprano para ir entrenar juntos durante toda la mañana, apoyándose los unos en los otros.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Un carballés, un muxián y un malpicán en el maratón de París