«De todo el viaje, la Costa da Morte es el trayecto más difícil para navegar»

El británico Jonathan Dunnett llegó este domingo a Malpica, dando la vuelta a Europa en una tabla de windsurf

c. e.
carballo, ferrol / la voz

De esta vida, solo te llevarás lo vivido, dice el dicho. Jonathan Dunnett (Londres, 1974) es consciente de ello, y tanto, que el pasado 20 de mayo del 2017 partió en una tabla de windsurf del mar de Barents, en la frontera entre Noruega y Rusia, con un objetivo en su cabeza: recorrer toda la costa europea hasta acabar en el mar Negro, al sur de Rusia. Y en su ruta, luego de pasar los meses de invierno varado en Asturias, llegó este domingo a Malpica a las 17.00 horas, luego de salir a las 12.00 de la playa de Oza y recorrer cerca de 20 millas: «Llevé bien el trayecto, incluso de una manera muy rápida al haber un viento correcto. En A Coruña había un poco de mar, pero aquí me sentí abrigado por las islas Sisargas», explicó ayer.

Dunnet cuenta que desde niño tuvo la ilusión de hacer esta aventura y, aunque tardó mucho en lanzarse, pues tiene ahora 43 años, como el dice: «Si quieres hacerlo, puedes hacerlo». Así, en el año 2015 dio un paso que le llevó a este otro: «Hice la vuelta a Gran Bretaña y me abrió los ojos a la oportunidad de hacer algo más ambicioso», describe.

Ya ha cruzado Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Holanda, Bélgica, Francia y ahora España «en 7.000 u 8.000 kilómetros», calcula él. Por delante le quedan «otros tantos» para llegar a Portugal y regresar a España para adentrarse en el Mediterráneo y cruzar Francia, Mónaco, Italia, Albania, Grecia, Turquía, Bulgaria, Rumanía y Ucrania para terminar de nuevo en la frontera rusa, «en un sitio todavía por determinar, hasta donde la política me lo permita», dice en referencia a los conflictos bélicos que tienen lugar allí como la guerra de Crimea. «Cuando empecé, pensé que podía llegar a la meta este año, pero me estoy retrasando porque voy muy poco a poco, sobre todo por esta costa tan complicada», explica.

Para poder llevar a cabo esta aventura es necesario tener una buena base del deporte. «Estuve muchos años trabajando como monitor de windsurf en Menorca», recalca. La aventura tiene también un tinte solidario ya que los fondos recaudados gracias a las donaciones de la gente que sigue su aventura a través de su web -windsurfroundeurope.eu- los destina a World Wildlife Fund, para detener la degradación del ambiente natural del planeta.

¿Pero qué hace cuando llega a tierra? Este domingo entró por el puerto de Malpica y pasó media noche bajo la vela y al abrigo de la lonja. Luego, ya encontró quien le diera cobijo en su casa. Y es que viaja con lo mínimo: «Un cambio de ropa, algo de comida, algunas cosas para hacer reparaciones del material y una estufa de gas para cocinar», cuenta. Quien quiera prestarle alojamiento a lo largo de su ruta, puede ofrecerse a través de la página web donde va narrando las peripecias de cada etapa.

Costa atractiva, pero compleja

Jonathan explicó ayer cómo está siendo su aventura por la Costa da Morte: «Súper bonita y difícil, como ya me imaginaba. Todo el litoral es impresionante». Destacó, de hecho, que de todas las zonas que lleva recorrido, «esta esquina de Galicia es la más complicada», aunque en lo atractivo, comentó: «Algunos paisajes me recuerdan a Noruega». El británico ya conocía España de antes, en cambio en Galicia solo estuvo en una regata, sin poder realmente explorar la comunidad.

Sobre cuál es el próximo destino, comentó: «Vienen días de mucho mar, por lo que voy a esperar en el pueblo a que el tiempo mejore, pero no tengo planes; voy haciéndolos sobre la marcha». En este sentido, dijo algo muy curioso: «Cada día es un estrés mental evaluar si puedo salir a navegar o no, porque nunca está claro. Y es más difícil aguantar esto que lo físico». A lo que añadió: «Tengo mucho miedo al mar. Es más grande que nosotros y hay que tenerle respecto. Pero lo bueno es que tengo una amplia experiencia». Sobre malas experiencias confesó: «En la etapa entre Cariño y Cedeira lo pasé un poco mal porque había mucho mar». Sin embargo, afirmó no pasar frío en aguas gallegas.

Tan pronto vengan días mejores, irá «a Muxía, si la cosa va bien, y a Corme o Laxe, si se tuerce», relató. Sea como sea, tiene algo muy claro: «Saldré desde el mismo sitio por el que llegué. Puedo empezar desde más atrás, pero nunca desde más delante. Me exijo mucho a mí mismo».

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