Las campañas de prevención son duras, pero no lo suficiente


Atodos nos viene a la mente las duras y desagradables campañas de la Dirección General de Tráfico, aunque como agente de la Policía Local encargado del control y la vigilancia del tráfico puedo asegurar que son reales como la vida misma y, a veces, hasta se quedan cortas.

Por los resultados provisionales recabados en la Campaña Especial sobre Control de Alcohol u otras Drogas durante estas fechas (queda el fin de semana de Reyes), parece que estas iniciativas no dan sus frutos o, por lo menos, se deduce que muchos conductores carecen de la conciencia necesaria sobre el peligro que supone circular poniendo en riesgo innecesario sus vidas y las de los demás usuarios. Desde las jefaturas y puestos de la Policía Local y de las agrupaciones de Tráfico de la Guardia Civil se intenta hacer presión sobre esos infractores desaprensivos o eufóricos, que conducen después de haber ingerido bebidas alcohólicas o consumido otras drogas. En esta última campaña, en la Costa da Morte fueron controlados algo más de 4.000 conductores, de los que medio centenar dieron positivo, un número muy elevado al ser conocedores de antemano que se llevarían a cabo controles masivos de prevención.

Cabe destacar que no se pueden hacer todos los controles que se desean debido a la carencia de personal y a que en muchas ocasiones las patrullas debemos atender los accidentes, que, por otra parte, también se incrementan en estas fechas. En el 2017 fallecieron en la comarca 4 personas (cinco si se suma la joven de Malpica fallecida en la A-6, en Becerreá). Son seis menos que en el 2016. Pero en muchas ocasiones la línea que separa la vida de la muerte es tremendamente fina. Y en carretera, mucho más.

Un centenar de conductores son investigados por reincidencia, actitudes temerarias al volante, conducir sin puntos, sin carné, sin seguro, sin ITV… Incluso hay dos acusados por homicidio imprudente. Aún tenemos muy presente el fatal desenlace que tuvo el compañero de Carballo José Luis Garea cuando intentaba retirar de las vías públicas a esos conductores que iban al volante bajo los efectos del alcohol y las drogas, y, por tanto, con sus capacidades psicofísicas, tremendamente mermadas.

Uno de cada tres conductores que da positivo en drogas es menor de 25 años. En este sentido, incidir en que el porcentaje de positivos por consumir estupefacientes va a ir en aumento, en la medida que aumenten los controles, al contar con más medios específicos las policías locales de la Costa da Morte. En el conjunto del territorio nacional, en el 2017 fallecieron unas 1.200 personas y 4.837 fueron hospitalizadas, incrementándose estos datos en comparación con el 2016. Por este motivo, la Dirección General de Tráfico modificará la normativa con la intención de concienciar a los conductores y reducir los accidentes y sus secuelas.

Debemos reflexionar. Mejor dicho, tenemos que respetar y amar nuestra propia vida y, lo más importante, la de los demás. Cada vez que cogemos el coche después de ingerir bebidas alcohólicas y otras drogas, estamos expuestos, y exponiendo a los demás, a sufrir un accidente con el serio riesgo de quedar postrados en una silla de ruedas o en una cama el resto de nuestras vidas. O lo que es peor, destrozar las vidas de una familia que, sin comerlo y sin beberlo, ha perdido un ser querido por culpa de una negligencia más que evitable.

Por José Manuel Blanco Lema Agente de Policía Local en Muxía

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