«Os cartos en negro acabaron con nós»

La agrupación llegó a tener 250 socios y fue la más poderosa de las que hubo en Galicia, que solo fueron tres


Carballo / La Voz

La foto. La imagen fue tomada el 3 de febrero de 1992 en la redacción de La Voz de Galicia en Carballo. Representantes de la asociación de compradores y exportadores de pescado de Malpica, que abarcaba a profesionales de toda la comarca, acudieron para informar de las negociaciones que mantenían con la Xunta para que se les considerara afectados por el paro biológico del cerco. Por la derecha están Luciano Cotelo, Manolo Felípez, Manuel Añón y Jesús Álvarez. A la izquierda, Esteban Lista y el tercero es Evaristo Martínez, de Camariñas. 

El protagonistaEsteban Lista nació en Buño hace 57 años. Acababa de terminar la carrera de graduado social cuando Luciano Cotelo le ofreció un trabajo para llevar la contabilidad y la organización de la asociación de compradores y exportadores de Malpica. Estuvo en la entidad, como autónomo desde 1987 hasta hace tres años, cuando el colectivo se disolvió. Era el único miembro de la asociación ajeno a la venta de pescado. Ahora sigue siendo autónomo y presta sus servicios como perito tasador y otras cuestiones relacionadas con la gestión económica. Tuvo una estrecha relación con José Manuel Vila Pérez y Genaro Amigo, ya fallecidos.

La  historia. La asociación de compradores y exportadores de pescado de Malpica hablaba de tú a tú con los conselleiros Jaime Pita y López Veiga. Negoció que los paros biológicos de la sardina también afectaran a los comercializadores del cerco, igual que a los marineros y armadores. No lo consiguieron, pero sí que los empresarios cobraran las ayudas del Prestige.

En 1987 nació la entidad, que fue una de las tres que hubo en Galicia, pero la más poderosa, ya que llegó a tener miembros de Sada, Muros, A Ponte do Porto, Cee, Camariñas y Caión, además de Malpica, que entonces era un puerto con más de 200 embarcaciones de pesca, 30 de ellas, de cerco, según recuerda Esteban Lista, que hasta hace solo tres años fue el secretario de la entidad, ya desaparecida.

El último presidente fue el malpicán Luciano Cotelo, que ahora tiene 72 años y lleva desde los 65 jubilado. Cree que la actividad ha caído en picado en Malpica por muchas razones, pero pocas relacionadas con la pesca. «Hai moito egoísmo. Empezaron a traballar en B e a confraría era demasiado legal. Todo iso veu de A Coruña e os barcos empezaron a ir para alá», explica Cotelo Veiga. Recuerda que en el puerto malpicán se intentaron respetar los cupos, pero no hubo manera. «En Malpica equivocáronse e seguiron equivocándose moito, sen ver as consecuencias. Aínda non as ven», reconoce Luciano Cotelo. «Pensamos que a xente nova era máis espelida, pero resulta que os maiores tiñamos máis visión de futuro ca eles».

Lo mismo cree Esteban Lista, quien recuerda la extraordinaria importancia que tuvo la entidad y la presión que ejerció sobre los conselleiros de Pesca. Coincide en que «os cartos en negro acabaron con nós».

También batallaron con la cofradía de Malpica para evitar que los barcos de cerco se mancharan a A Coruña, pero «José Manuel Vila e Genaro Amigo dicían que non podían impedir que as tarrafas marcharan», explica Esteban Lista. Hoy no se vende nada de cerco en Malpica, aunque la cofradía ha conseguido que los armadores entreguen un porcentaje de las ventas.

Sardina más cara

Tan importante era la asociación a finales de los años 80 y principios de los 90 que, según decían, la sardina y el jurel se pagaba más cara en Malpica que en otros puertos. Aun así, tuvieron que enfrentarse a las críticas. Los acusaban de quedarse con el grueso de las ganancias, con pagar poco a los pescadores y cobrar mucho a las pescantinas. Como intermediarios, los acusaban de llevarse la mayor ganancia.

Lo niegan. Esteban Lema, que llevaba las cuentas, explica que ha visto desaparecer muchas empresas de exportadores. De hecho, en la actualidad apenas queda un 10 % de las que había en la época dorada de la pesca en la Costa da Morte.

«Os compradores cobraron polo Prestige grazas á nosa entidade»

Tras el parón de la actividad pesquera y marisquera provocada por la marea negra del Prestige, los marineros y armadores comenzaron a cobrar una suculenta ayuda del Estado, pero los compradores quedaron fuera. Fue la asociación de Malpica, la que estaba entonces más organizada, la que consiguió que también fueran considerados afectados.

Fue entonces cuando se sumaron a la entidad profesionales de toda Galicia, de Portosín, de Muros y de Sada, entre otros lugares. «Chamoume Xaime Pita cando estaba na casa e díxome que noutros portos aceptaran a axuda que lles ofreceran. Eu dixen que por min non había de ser», explica Luciano Cotelo, quien reconoce que cobró «menos que os cochiños».

Esteban Lista explica que la batalla fue larga y compleja. Colocaron pancartas y se fueron a ver al rey Juan Carlos a Laxe, para protestar ante él. Finalmente, el Gobierno central y la Xunta cedieron y el colectivo logró mantenerse, pero a partir de ese momento nada fue lo mismo.

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