La cofradía de Malpica solo paga uno de cada tres meses a sus empleados

El cerco pasa ahora un 2,5 % de las ventas que realiza en A Coruña

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carballo /la voz

En lo que va de año, la lonja de Malpica ha ingresado 1.915.395 euros, según los datos de la Consellería do Mar. Es menos de lo facturado en cualquier otro año, a pasar de que el pulpo cotiza como nunca y desde junio los barcos de cerco que venden en la lonja de A Coruña, que son todos, pasan a la cofradía un 2,5 % de sus ventas. A pesar de eso, los trabajadores, que cada vez son menos, siguen cobrando mal. Según los propios empleados perciben un sueldo de cada tres, una situación que vienen sufriendo desde hace ya años.

En Malpica ya no hay compradores de especies de cerco ni comercializadores especializados en percebe. Las ventas de crustáceos son mínimas. Ninguno de los mariscadores de a flote descarga ya sus capturas en la lonja, a la que solo acuden los recolectores de a pie, y no todos.

La que estaba llamada a centralizar las ventas de percebe de toda la Costa da Morte está prácticamente vacía. Las subastas solo ocupan una pequeña parte del recinto e incluso la flota del día, que se mantenía fiel a la rula malpicana, pierde unidades todos los días en favor del Muro, donde las ganancias son mayores.

Desde que perdió las descargas de los arrastreros, los responsables de la lonja coruñesa han intentado suplir el bajón con otras flotas, aunque fueran artesanales. Por distancia o políticas comerciales, las rulas de Fisterra, Corcubión y Camariñas se mantienen activas, pero el resto, salvo Laxe y Malpica, están casi desaparecidas.

Deuda

La malpicana sigue siendo la segunda, tras Camariñas y a bastante distancia de la laxense, pero sus enormes gastos y, sobre todo, su grandísima deuda con Portos de Galicia y la Seguridad Social hacen que no sea capaz de levantar cabeza.

La peor parte de la situación en la que se encuentra la cofradía de Malpica se la llevan los trabajadores, que ahora son siete, tras un expediente de regulación de empleo para dos de ellos, que ya fueron despedidos.

Otra medida aplicada es la flexibilidad laboral, ya que un mismo empleado realiza varias funciones. Esa era una de las ideas del cabildo y el motivo por el que pensaban en trasladar las oficinas a la parte alta de la rula. Con esa medida, para la que no hay dinero, se ahorrarían al menos tres sueldos.

Ahora hay dos personas en la fábrica de hielo. Una es funcionaria. Dos empleados atienden las oficinas y hay tres en la lonja, que ya no subasta de noche, aunque sí se producen algunas descargas, aunque todo el pescado se traslada a A Coruña.

Ahora la flota de cerco ha estado dedicándose a la sardina, que ha llevado buen precio, y al cabalón. El jurel ha desaparecido de la zona norte y muchos barcos están pensando en desplazarse a la zona de Fisterra, según fuentes del propio sector. En Camariñas hay más actividad,

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