Barcos y sectores en la tormenta


Cuando la desconfianza y los reproches se cuelan en una relación, quiérase o no, la trayectoria queda marcada. El rumbo del barco toma cauces que inicialmente nadie había previsto, ni bueno para unos ni bueno para otros, al menos mientras dure la tormenta. Después, el tiempo todo lo cura o al menos lo tapa. Aunque esto bien podría ser frase de revista de corazón, lo cierto es que se presta asimismo para asuntos de plena actualidad en la comarca. Mismamente, la situación de la cofradía de pescadores de Malpica. Una voz experta tenía fácil resumen para la tesitura: quienes saben de verdad no la cuentan de todo, u ocultan partes, que viene a ser lo mismo, y quienes no saben, o no saben del todo, opinan con la información que tienen. No hay afirmaciones que gusten a todos y, ayer mismo, un marinero consideraba que para nada desaparecerá la lonja. A su juicio, lo único que hay que hacer es sanear todo el bloque que está ahora el frente de la cofradía, introducir savia nueva y ponerse al día, tomar medidas, en lugar de andar quejándose sobre la posible desaparición de la lonja y lo que acarrearía, porque se muestra convencido de que tal cosa no sucederá. Alude a caciquismos y a mucho más. No se han hecho las cosas bien, y eso parece que está claro a juzgar por la situación actual. Sobre a quién atribuirle las culpas -o la responsabilidad- no todos coinciden. Así, mientras tanto, el barco sigue enfilando la tormenta. No andan tampoco todo lo ordenados que deberían los cauces de la gestión de una estrategia turística: el reloj del año ya ha dado la vuelta y la llegada del verano ha pillado de nuevo al sector comarcal sin una planificación conjunta, y sin superar lacras como el cierre del edificio de faro de Fisterra, un punto estratégico de la Costa da Morte donde miles y miles de personas se toparán con la puerta cerrada. Como en muchas iglesias del Camiño. Suerte que queda el paisaje, aunque ello no lo es todo: para ir a conocerlo hay que saber de él y, o mucho cambian las tornas en unas semanas, o cada municipio volverá a tirar solo de lo suyo.

Frente a los gigantes pensamientos quedan, no obstante, pequeñas propuestas, pequeñas colaboraciones. La instrahistoria de una historia global. En el dolmen de Dombate andan este mes cargados de excursiones y visitas, tratando de hilar fino para ubicar a todos cuantos quieren conocer el megalito. Desde allí desvían a muchos turistas hasta otras instalaciones, como las Torres do Allo, el castillo de Vimianzo, el Forno do Forte o, también, el Museo Etnolúdico de Galicia, el Melga de Ponteceso, que ha iniciado una trayectoria y una acogida sin parangón. A veces, lo que a las Administraciones le cuesta mucha decidir y mover, lo hace mejor una sola persona.

Por Patricia Blanco ciudadana

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