«Me gustan Fisterra, Malpica, Caión... Todo lo que hay aquí me encanta»

«Siempre que puedo vengo a disfrutar de la gastronomía con mi familia y los amigos»


Carballo / LA VOZ

«El fútbol tiene estas cosas. He pasado a la historia del deportivismo por meter aquel primer gol, de cabeza, contra el Español, pero nadie se acuerda del segundo, de Makaay. O que Djukic, uno de los mejores jugadores con los que he jugado en mi vida, será recodado siempre por el penalti». Donato Gama da Silva, Donato, (Río de Janeiro, 1962) sigue siendo, diez años después de colgar las botas, un icono del deportivismo. Peina algunas canas más que cuando vestía la elástica blanquiazul, pero de aspecto y de carácter continúa siendo el mismo: honesto, sincero y directo, y sin decir una palabra más alta que la otra. Sin dobleces. Igual que cuando era futbolista.

-¿Cómo le trata la vida?

-Bien. Colaboro con un amigo, que es agente de fútbol, pero lo tenemos muy difícil para entrar ahí.

-¿Y seguir como entrenador? Mire por ejemplo a Brizzola.

-No me apetece. Por lo de ahora no me lo planteo. Quiero seguir vinculado al fútbol, pero no como entrenador.

-En esta comarca tenemos buenos equipos para dirigir.

-No, ya estuve en el Viveiro y aquello no resultó. No por los jugadores, que eran magníficos, pero había cositas que no me gustaron y preferí dejarlo. Por desgracia, el fútbol no es solo entrenar y hacer equipos. Hay más cosas.

-¿Qué le atrae de Caión?

-Nada en especial. Es un sitio que me gusta, he venido muchas veces con la familia y los amigos a disfrutar de su excelente gastronomía. De por aquí me encantan sitios como Fisterra, Malpica, Caión... Pero no sabría decirle cuál es mi preferido porque me encanta todo.

-¿Qué es lo que más le gusta de esta comarca?

-La gastronomía, el entorno y las playas, y eso que nací en Río, por lo que de playas bonitas algo entiendo [sonríe].

-En julio estuvo en Carballo para presentar su autobiografía.

-Sí, había una feria del libro y la verdad es que me trataron fenomenal y me sentí muy a gusto con toda la gente de ahí. Hasta el escritor de mi biografía es de Malpica [Héctor Pose].

-¿Sabe que la Costa da Morte es uno de los grandes feudos deportivistas?

-Sí, lo sé, hasta en Carballo hay una peña con mi nombre.

-Vaya orgullo para alguien que dejó el fútbol profesional hace trece años.

-Me paran por la calle chicos de 10, 12, 14 años... Me piden hacer una foto con ellos o que les firme un autógrafo. Ellos desde luego no me vieron jugar, pero sus padres les han hablado de mí y eso es un motivo de orgullo cuando ha pasado ya tanto tiempo. Ese cariño de la gente lo siento a diario allá por donde voy, y no hay dinero en el mundo que pague ese reconocimiento.

-¿Fue el gol contra el Español el más importante de su carrera?

-Sí, por lo que supuso. Fue un gol normal, de cabeza, pero liberó la tensión que había entre los aficionados del Deportivo. Sobre todo después de lo que ocurriera con el penalti.

-¿Cuántas veces recordó aquel encuentro contra el Valencia?

-Muchas. Sabía que en aquel partido iba a pasar algo, tenía ese presentimiento.

-Y vaya si pasó.

-Fran, Djukic y yo estuvimos toda la semana ensayando penaltis. Ya en el partido, el entrenador [Arsenio Iglesias] me cambió faltando once minutos. Respeto y respeté siempre aquella decisión, pero nunca salí tan cabreado de un campo como en aquel partido. Y en el minuto 44 pitaron el penalti. Me tocaba tirarlo a mí ya que Bebeto, que venía de fallar dos contra el Aston Villa y el Oviedo, no quiso lanzarlo. Quedaban Fran y Djukic y lo tiró Djukic. Por eso digo que el fútbol marca, por desgracia, a un jugador por algo puntual. Me acuerdo de Zico, uno de los mejores futbolistas del mundo, que será recordado en Brasil por fallar un penalti en un Mundial [México 86 contra Francia]. Nadie se acuerda de todo lo que hizo. Solo de una jugada. Como a Djukic.

Para cotillas

-¿Piscina o playa?

-De playa. Viví cinco años en Madrid [jugó en el Atlético] y siempre que podía escapaba para ir a una playa. Me encanta. De hecho, cuando voy a Brasil juego siempre al futvóley con los amigos. Me encanta.

-¿Mar o montaña?

-Me gustan las dos opciones, aunque tal vez por haber nacido en una ciudad con playas prefiera el mar. Aunque la montaña también tiene su encanto por el paisaje y el colorido.

-¿Gin-tonic o licor café?

-No soy de beber alcohol, la verdad. Si a caso, y de vez en cuando, tomo un vino.

-¿Pulpo á feira o a la brasa?

-Las dos. Me encanta la gastronomía.

-¿Churrasco o parrillada de pescado?

-Lo mismo, me gusta de todo [sonríe].

-¿SMS o WhatsApp?

-WhatsApp.

-¿Gafas de sol?

-Sí, claro, siempre que hace bueno las llevo puestas.

-¿Visera o sombrero?

-Visera. Tengo una colección de ellas, lo que ocurre es que cambié de casa hace poco tiempo y no se ni dónde las he guardado.

-¿Panorama o Luar na Lubre?

-Me gusta todo tipo de música que sea buena. Pero prefiero el góspel.

-¿Chill-out o chiringuito?

-Chiringuito de playa. Es perfecto cuando hace calor y buen tiempo.

-Una fiesta que sea imprescindible para usted.

-No tengo una fiesta preferida. Me gustan todas y disfruto de cada una de ellas, pero no tengo ninguna preferencia.

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