Tuvo una hermana a los veinte años y se fue a Perú a conocerla y a estudiar cocina

Marta López CARBALLO / LA VOZ

LAXE

ANA GARCÍA

La cantera del talento | «Meu pai tiña un restaurante e dicíame que estudase para non acabar como el. Ao final estudei, si, pero cociña!», dice la bergantiñana Nahir Parga

02 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Tantas ganas tenía Nahir de una hermana, que cuando llegó, a sus veinte años, cambió todos sus planes y cruzó el charco hasta Perú para conocerla, pasar un tiempo con ella y de paso continuar sus estudios. Así fue como terminó en una de las escuelas culinarias más prestigiosas del mundo.

Aunque unos años antes, cómo son las cosas, esta cabanesa tenía toda la intención de dedicarse al mundo del cine. Nahir Parga Fuentes (2001) se mudó a A Coruña para estudiar el bachillerato de artes escénicas. Había hecho teatro, le encantan las películas y hasta lleva tatuada una referencia a Tarantino. «Aínda son moi nova, pero agora penso en que como é posible que con 16 anos teñas que elixir por onde vas encamiñar o teu futuro. Ao rematar o bacharelato non lle vin moita saída ao do cine, así que tirei por outra cousa que me gustaba moito, a cociña», explica la cabanesa, que desde muy joven echó una mano en la pizzería familiar, así que para aquel entonces conocía de sobra lo complicada que es la vida en hostelería. «É escrava, pero eu veño feliz traballar», sentencia Nahir.

Su intención era hacer un ciclo de cocina en Lugo, pero en agosto de 2021 nació su hermana pequeña en Perú, en donde su madre vive desde hace años. Curiosamente, muy cerca de una de las delegaciones que la prestigiosa escuela culinaria Le Cordon Bleu tiene repartidas por todo el mundo. «Sempre quixen un irmán. Ao final veume con vinte anos, miña nai faloume da escola e estiven dous anos por alí», comenta. El cambio no fue menor. El clima, la comida, la gente... Pero la sorpresa, dice, fue positiva: «Son moi sociables e fixen un montón de amigos. A escola de Lima dise que é a máis prestixiosa do continente e tiña compañeiros de Panamá, Brasil, Estados Unidos...», recuerda.

Fueron dos años de formación en los que los mayores obstáculos los encontró en la cocina típica peruana. «Cando vin todos eses pementos que ata me picaban nas mans cando os cortaba... Moito se riron de min! Pero eu tirei para adiante», cuenta Nahir, que aunque acabó cogiéndole el gusto a la comida típica, reconoce que echó mucho de menos el producto de mar de la Costa da Morte.

Empleo en Laxe

Durante su etapa formativa hizo prácticas en un restaurante integrado en la propia escuela y a la vuelta no tardó en encontrar empleo. Ahora trabaja en el restaurante Rabo de Peixe de Laxe, pero le gustaría en los próximos años ir rotando por distintos tipos de establecimientos y por diferentes países. «Quixen comezar dende abaixo, pero apetéceme coñecer outras gastronomías, probar a cociña fusión e traballar algo en alta cociña. Despois, dentro de oito ou dez anos, cando saiba que parte deste oficio me gusta máis, gustaríame poder practicala no meu propio local». Avanza que es todavía muy pronto para pensar qué tipo de proyecto le gustaría impulsar, pero sí tiene más o menos claro que le gustaría que fuese por la comarca: «Tiro moito pola miña terriña», reconoce.

Fuera de los fogones, del teatro y del cine, Nahir también tuvo su fase deportiva. Durante varios años jugó al fútbol sala, primero en el Cabana y después en el Fisober, pero acabó dejándolo por las continuas lesiones. «Cando estaba estudando tamén xogaba campionatos e iso, aínda que acabase chea de moratóns», bromea.