La Armada busca varios cañones en la bahía de Laxe

El mal estado del fondo impidió ver el pecio de la fragata Nuestra Señora de los Placeres, que naufragó en la zona en 1793

Juan V. Lado
redacción / La Voz

Un submarinistas de Laxe, Ernesto Lema Vidal, vio recientemente tres cañones en buen estado situados en la parte exterior del muelle comercial de Laxe. Se lo comunicó a José Manuel Pato, delegado de la Real Liga Naval, que, a su vez, informó al teniente de navío Ángel Lozano Gálvez, comandante de la Unidad de Buceo de la Armada en Ferrol (Ubufer). Ayer, un equipo realizó una inmersión para localizar el pecio, pero el mal estado del fondo del mar impidió localizarlo. Llega este nuevo episodio después de la polémica creada en la Costa da Morte a raíz de la extracción de restos de un pecio en Camariñas que fueron trasladados el Museo del Mar de Vigo.

Las tres piezas halladas en Laxe se encuentran, en principio, en buen estado, según testificó el descubridor a los investigadores. Se hayan a una profundidad de entre 4 y 10 metros, dependiendo del estado de las mareas, y próximos los unos a los otros. Al mismo tiempo, Lema Vidal informó a José Manuel Pato que en las proximidades vio un ancla de grandes dimensiones, a unos ocho o diez metros de fondo.

Con el grupo de la Armada de Ferrol estaba ayer el arqueólogo submarino Miguel San Claudio Santa Cruz, de la empresa Archeonauta, habitual especialista que acompaña a los buzos de la Ubufer y recibe el encargo de la Consellería de Cultura de analizar los hallazgos. Las dos inmersiones de ayer resultaron infructuosas a causa de la escasa visibilidad en el fondo por lo que el grupo tiene la idea de retornar en otra ocasión para localizar los cañones, examinar su estado y ver si existe peligro de expolio o de deterioro de los restos.

Según se habló entre el equipo de buceadores, los cañones pueden pertenecer a la fragata Nuestra Señora de los Placeres, una embarcación de la Real Compañía de Filipinas creada en 1785 por Carlos III. Era un buen navío que había dado ya la vuelta al mundo en 1788. El naufragio en la costa laxense ocurrió cinco años después, en 1793. Había sido, asimismo, el primer barco de la compañía en arribar al puerto de El Callao, en Perú.

Falta de tratamiento

De esta fragata podrían ser algunos de los objetos ya expoliados años atrás y también unas piezas de artillería de bronce de pequeño tamaño y que fueron recuperadas. Se trata, por una parte, de dos pequeños cañones de borda de 70 centímetros de longitud y 8 de calibre, con importante decoración. Los objetos hallados en el área están repartidos entre el Museo Naval de Ferrol y el Museo Arqueológico de A Coruña. En cualquier caso, la ausencia de tratamiento a algunos de ellos contribuye a su deterioro y, además, carecen de indicaciones de dónde proceden ni cualquier otra referencia. Incluso algunas ya fueron desguazadas por estar en muy mal estado. Así que tres piezas de artillería situadas en dos museos diferentes es todo cuanto queda, de momento, de la fragata Nuestra Señora de los Placeres.

En mayo de 1999 ya se llevó a cabo una inmersión en la bahía laxense, a cargo de la Armada y a instancia de Pato González. Aunque la intención aquel día era ver los restos del Adelaide, también investigaron en la zona del muelle, donde avistaron media docena de cañones. Nunca más se supo. Hasta ayer.

Memoria frágil

Es la costa de los naufragios. Estamos rodeados de un inmenso cementerio marino. De lo poco que se recuerda está la historia de algunos barcos y unos cuantos héroes que se fueron al fondo con ellos. Luego hay gran número de piezas de toda clase, a veces objeto de expolio. Otras son extraídas y llevadas a museos en los que permanecen sin datar la procedencia. Semeja el mar de los olvidos. Las tragedias que se desvanecen en la memoria siempre frágil.

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La iniciativa de los alcaldes sigue parada y la asociación de Fisterra recurre a la Xunta

Las declaraciones de distintos alcaldes de la Costa da Morte en relación a la necesidad de proteger y valorizar el patrimonio subacuático de momento se han quedado en eso. El regidor fisterrán, José Marcote, que anunció el pasado día 19 su intención de contactar con el resto de colegas de la zona para empezar a articular la idea de un centro de investigación, reconocía ayer que aún no le ha dado tiempo a hacerlo, aunque mantiene la idea.

Incide en que las universidades deberían estar implicadas y en que necesitan, de manera inexcusable, la participación de la Xunta de Galicia, ya que es el organismo que tiene competencias y capacidad para desarrollar un proyecto de este tipo. De hecho, destaca que un buen número de comunidades del sur de España sí cuentan con dotaciones al respecto.

En ese mismo sentido, va la iniciativa que ayer presentó en el registro municipal para enviar al Gobierno autonómico la Asociación de Veciños Costa da Morte de Fisterra, que preside José Fernando Carrillo Ugarte y que reitera así una petición ya formulada el 13 de octubre del 2011, sin que tuviese efecto alguno.

Explica Carrillo en su escrito que Andalucía, Baleares, Cataluña, Murcia y Valencia cuentan con su centro de investigación en arqueología subacuática, con lo que Galicia no debería ser menos cuando tiene «unha verdadeira enciclopedia da historia da navegación marítima» en sus costas.

Argumenta que Fisterra debería ser el lugar elegido para ubicarlo por proximidad geográfica a los pecios, facilidades para su estudio y por el carácter emblemático de la localidad. Pero, sobre todo, incide en esta justificación porque «rompería con tendencia centralizadora nas grandes cidades», el posible museo se nutriría con las decenas de miles de visitantes que tiene la localidad y contribuiría «a unha das poucas alternativas para fixar poboación», como es el turismo.

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