«Muchas empresas solo contratan a personas con diversidad para beneficiarse de las ayudas»

Cree la nueva presidenta de Aloumiños, Claudia Bajo, que debería haber cambios a nivel administrativo y gubernamental para que las personas con diversidad funcional compitieran en el mercado laboral en igualdad de condiciones


Carballo / La Voz

De las primeras responsabilidades que deberá asumir la nueva presidenta de Aloumiños, la vecina de Laxe Claudia Bajo, será recibir hoy el premio que el Padroado Fogar de Bergantiños ha concedido a la entidad como Bergantiñán del Año 2017. «Un orgullo y un chute de energía. Cuando recibes estos premios te das cuenta de que tu trabajo no es tan invisible como pensabas», señala Bajo, que releva a Mari Becerra al frente de esta asociación, que ayuda a personas con diversidad funcional en la Costa da Morte.

-¿Una alegría o una responsabilidad este nuevo puesto?

-La presidenta saliente [ríe], Mari Becerra, ha dejado el listón muy alto, pero trataremos aunque sea acercarlos a lo bien que lo ha hecho ella todos estos años y continuar en su línea.

-Es bastante reciente la entidad.

-Hicimos cinco años el año pasado, y desde el principio he estado muy vinculada a ella, pese a no tener un cargo destacado en la directiva. Trabajando, trabajando y trabajando. Todas somos mamás [ríe], así que fuimos haciendo las cosas en la medida de nuestras posibilidades.

-Trabajan, sobre todo, con niños con necesidades especiales.

-Si, aunque estamos abiertos a todo tipo de usuarios. Nuestro objetivo siempre ha sido, además de dar visibilidad y lograr la inclusión plena de las personas con diversidad funcional, tratar de ayudar a las familias. Siempre quisimos hacer más accesibles las terapias, acercarlas, para que la gente de la Costa da Morte y sus alrededores no tuvieran que desplazarse hasta A Coruña o Santiago dos, tres, cuatro y hasta cinco veces por semana. Es un esfuerzo enorme hacer esos desplazamientos, además de resultar muy cansado para los niños. Desde que abrimos nuestra sede en Carballo creo que Aloumiños ha sido un factor importante para que se abrieran centros terapéuticos en la comarca.

-Y al desplazamiento hay que sumar también los costes, y con escasas ayudas públicas.

-No llegan para absolutamente nada, ni para medio mes de terapia siquiera. O salen de tu bolsillo, o no las haces. Nosotros, además del trabajo por acercar esas terapias a la comarca, también queremos traer otras técnicas más novedosas que no son fáciles de encontrar. A partir de septiembre, por ejemplo, empezaremos con hidroterapia y con un método de neuromovimiento que no imparte ningún centro en Galicia, por lo que trataremos de traer a especialistas para beneficio de las familias.

-¿Sigue siendo una asignatura pendiente la inclusión social?

-Va mejorando, pero, sobre todo a nivel de accesibilidad, encontramos deficiencias en muchos lugares. Habría que adaptar los edificios públicos, los accesos a playas -ahora que llega el verano- señalizar con pictogramas... Falta mucho por hacer hasta que la diversidad se vea como algo normalizado.

-Y ya ni hablar de la inclusión en el campo laboral...

-¡Uf! Y eso que hay muchas asociaciones -como COGAMI, Aspaber, Ambar, Apem o Íntegro- que están haciendo una labor muy encomiable para que sus asociados puedan tener un trabajo remunerado como cualquier otra persona en sus centros.

-¿Pero, qué hay del trabajo directamente en empresas?

-Hay algunas, y también administraciones públicas (como el Concello de Carballo) que a través de convenios con las entidades tienen a usuarios contratados. Así, demuestran a la sociedad que ellos pueden desempeñar exactamente las mismas funciones. Es un avance.

-Habrá de quienes solo contraten a personas con diversidad funcional para tener subvenciones y reducciones fiscales.

-Está claro que muchas empresas buscan reducir costes de empleabilidad. Habría que cambiar la mentalidad de esos directivos, pero también la legislación. Las empresas no tendrían por qué recibir subvenciones por contratar a personas con diversidad funcional, porque, con los apoyos necesarios, pueden dar el mismo rendimiento que cualquier otro empleado. Lo ideal sería que estuvieran en la lista del paro como el resto del mundo y que, cuando las compañías necesitasen a un trabajador, se recurriese a ellos. Falta mucha divulgación.

-Y de educación.

-Es que los niños son infinitamente más maleables y abiertos. Mi hija va al colegio de Laxe y sus compañeros la ven con absoluta normalidad, y eso ayuda a que sus familias también la vean así. Ojalá todos los niños tuvieran en su clase a un alumno con diversidad, porque aprenden a normalizar. Tanto va a aprender el niño con necesidades especiales de sus compañeros, como sus compañeros de él.

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