Deficiencias tercermundistas en el campo del Laxe

Tercera Autonómica | Los vestuarios están descubiertos y, cuando llueve, se inundan


Carballo / La Voz

La ampliación del gimnasio municipal de Laxe le está causando graves problemas al campo de fútbol, también dependiente del Concello. Para hacer la extensión, los obreros han tenido que levantar el tejado de los vestuarios, pues se llevará a cabo en la parte inmediatamente posterior. De hacerlo de forma rápida, no hubiera habido problema alguno. Las contras llegaron a raíz de la demora del arranque de las obras, previsto para junio, y que finalmente se produjo a finales de julio. Pero, es que además, según explican desde la directiva de la SD Laxe, a principios de septiembre, la Deputación frenó las obras porque «os bloques» de los vestuarios, no iban a soportar el peso del gimnasio. De este modo, no fue hasta la semana pasada cuando se retomaron las tareas. Y aun así, los directivos apuntan que no tiene pinta alguna de que eso se vaya a hacer porque «supostamente a parte de abaixo non a van tocar e, de momento, non o fixeron e continúan ca de arriba. Ademais de aínda non taparnos os vestiarios, claro».

Según apuntan desde la directiva, el fin de la reforma estaba previsto para antes de que se acabase el verano. Al no cumplirse los plazos, hubo consecuencias, y muy graves. «Cando chove, hai ríos nos vestiarios; non pingueiras como din os do Concello. Pódese nadar literalmente. Incluso coa porta pechada corre a auga por abaixo», comienzan explicando. «Non temos onde tender a roupa e a lavadora xa se avariou varias veces. Os rapaces pasan frío cando se asean e teñen que apoiar as mochilas nos bancos para que non se lle encharquen. Con mirar para o teito xa se duchan», explican desesperados. Cabe recordar que en el Laxe hay categorías sénior, juvenil e infantil, y a partir de febrero, biberón, prebenjamín, benjamín y alevín.

Pero la gravedad aún es mayor si se atiende al tema de la electricidad: «Os enchufes móllanse, saltan os machetes... Calquera día sucede unha traxedia». Y en cierto modo, ya ocurrió. En el partido del pasado día 4 contra el Outes, explotó un foco de luz y los cristales cayeron sobre el césped: «Había un xogador quentando pola banda pero grazas a Deus nese momento non estaba debaixo». La directiva advierte de que con la lluvia, las columnas de los vestuarios se han «agrietado» y de que cualquier día «véñense abaixo porque non son de formigón». A mayores, y lejos de este problema, también se quejan del deterioro de las porterías y de los banquillos: «Están oxidados».

La SD Laxe comenta que «cada dous por tres» le dieron «toques» al Concello de lo que sucedía, pero que la respuesta siempre fue la misma: «Escóitannos, pero dinnos que a empresa está facendo o seu traballo». Pero la cosa no se queda aquí. Los árbitros comienzan a reflejar en las actas de los duelos las lamentables condiciones de las instalaciones: «Xa o reflectiron en dúas actas. Se isto segue así, tememos unha sanción grave», lamenta la directiva.

Respuesta del Concello

El alcalde de Laxe, José Manuel Mouzo, se pronunció ayer al respecto. Primeramente aclaró que eran «pingueiras». Por otra parte, reconoció que las obras «van retrasadas», aunque asimismo expresó que «a idea é que acaben o máis pronto posible». Se atrevió a decir, que a ver si están listas para «mediados de decembro», aunque ya avisó de que con lluvia «non se pode traballar». Sobre la explosión del foco comentó que «puido ser por outra cousa distinta ás pingueiras nos vestiarios». En todo caso, afirmó que «revisouse o mantemento». Sobre una posible sanción por parte de la Federación Galega de Fútbol, expresó: «Estamos traballando para que o problema se solucione».

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