Abel pudo, por fin, cumplir su gran sueño: visitar el mítico Queen Victoria

Hijo de un cormelán y de una laxense, subió al trasatlántico, que hizo escala en A Coruña

T. L.
A Coruña, Carballo / La Voz

«Quedou marabillado», destacó José Manuel, el padre del protagonista de esta historia que comenzó a gestarse hace ya mucho. Abel tiene 30 años y ayer vio cumplido su sueño, visitar un trasatlántico, en el puerto de A Coruña. «Eu son de Corme e a nai, de Laxe, así que tíranos ao mar dende sempre», señaló el progenitor, que removió el Atlántico con el Mediterráneo para conseguir el acceso al Queen Victoria, el majestuoso buque que atracó ayer en la dársena herculina.

Mundomar Cruceros y la naviera Cunard fueron sensibles a la demanda de Abel, que cuando tenía 21 años sufrió una muerte súbita, y le invitaron a subir a bordo junto a su padre.

Abel sufre movilidad reducida, que le obliga a ir en silla de ruedas. Y tenía un sueño desde hace años: visitar un barco crucero. Pero ese sueño parecía que no iba a llegar nunca... Hasta ayer. Y nada mejor que hacerlo en un trasatlántico mítico, de los más lujosos y espectaculares del mundo y uno de los buques insignias de la mítica naviera Cunard Line. Su padre no cejó en el empeño y jamás dejó que su hijo se rindiera hasta lograr su objetivo. Abel disfrutó emocionado del estruendo de la bocina, de los colores del ocaso, de la brisa del mar, las olas rompiendo contra el casco del buque... Por un instante olvidó que estaba sobre el mar a bordo de una pequeña ciudad flotante. Averiguó qué esconde cada cubierta, el sabor de la comida, la magia de los espectáculos que se ofrece a los turistas y, como no, contemplar la ciudad desde otra perspectiva. Abel pudo, por fin disfrutar de todas esas sensaciones y más.

«Agora vivimos en Perillo porque temos máis doado o tema da rehabilitación», explicó José Manuel, todo un ejemplo de entrega. Ahí los tienen, con el primer objetivo conseguido, subir a bordo. Durante toda la mañana permanecieron en el enorme trasatlántico, de 19 cubiertas, e incluso tuvieron la oportunidad de almorzar a bordo. Ahora a por el sueño de la recuperación.

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