A las plagas y especies invasoras se suma la medusa más venenosa

Aparecieron al menos media docena de carabelas portuguesas en Mar de Fóra, Fisterra

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cee / la voz

Las más de actualidad son la vespa velutina y la polilla de la patata, pero hay decenas de plagas, hongos, especies invasoras o, al menos, impropias de los ecosistemas de la Costa da Morte que amenazan la biodiversidad y suponen un verdadero peligro en muchos frentes, desde el sanitario al económico. A ese catálogo se ha sumado ahora la carabela portuguesa (Physalia physalis) una especie de medusa -no lo es exactamente-, que está considerada como la más venenosa del mundo.

Este lunes fueron localizadas al menos seis colonias -se denominan así cada unidad porque en realidad constituyen una agrupación de organismos- en la playa fisterrana de Mar de Fóra. Tienen un llamativo color azul y el aspecto de una vejiga, lo que las convierte en fácilmente desplazables con el viento, ya que apenas se mueven de manera autónoma, ni siquiera en el mar.

«Hai que advertir que non se toquen, que a picadura pode ser perigosa. Aínda que están varadas, non están desactivadas. Non se pode falar de vivo/morto nestas especies porque aínda que estean ‘mortas’ as células urticantes seguen vivas», señala Alfredo López, científico del Cemma, quien explica que se están viendo por distintos puntos de Galicia. De hecho, los concellos de O Grove y Sanxenxo ya han dado cuenta de la localización de varias en sus playas e incluso, en el caso de O Grove, han tomado medidas, como la señalización del lugar donde aparecieron, porque, aunque no es época de baño, hay que evitar que la gente pueda entrar en contacto con sus peligrosos tentáculos, que llegan a medir más de 10 metros.

Tren de borrascas

El biólogo fisterrán José Manuel Traba, aunque sin ánimos alarmistas al igual que López, también incide en su peligrosidad «sobre todo para os nenos pequenos e as persoas inmunodeprimidas, porque mesmo poden chegar a producir a morte».

Detalla que se trata de una especie particularmente extraña en esta zona. De hecho, él solo tenía constancia de un caso de los tiempos en los que todavía estaba en la universidad, aunque también señala que eran épocas en los que este tipo de hallazgos no quedaban documentados con tanta facilidad como ocurre ahora. Traba explica que, técnicamente, no se les puede llamar medusas porque son un hidrozoo sifonóforo de la familia Physaliidae, que tienen en los tentáculos la clave de su toxicidad. «Empregános como un palangre, xa que os teñen estendidos e con eles van atrapando peixes moi pequenos, anacos grandes de plancto... que atordan co veleno», añade.

Se trata de una especie que vive en mar abierto, fundamentalmente en aguas cálidas de algunas zonas del Atlántico, como el Caribe. Aunque pueden desinflarse para sumergirse, su aspecto habitual es esa tipología de globo que les hace fácilmente desplazables por el viento y las mareas. En las costas andaluzas su presencia es ya más que significativa, hasta el punto que la Universidad de Granada y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han creado grupos de expertos para su estudio.

La razón fundamental de que hayan aparecido ahora también en la Costa da Morte -no tienen nada que ver con las medusas velero de veneno inofensivo para los humanos, como las encontradas en Laxe el mes pasado- es, a juicio de Traba, la climatología. «Levamos unha cantidade enorme de borrascas seguidas, o que chama a atención é que veñan tan pronto, porque o máis normal sería que chegasen coas correntes cálidas de xuño-xullo», concluye el biólogo, que achaca los hallazgos más a estos factores que a una consecuencia directa y palpable del cambio climático.

Plumachos, uña de gato, cangrejos, visones e incluso algas y setas forman el catálogo

El catálogo de especies consideradas invasoras en Galicia -algunas con polémica y mucho debate como la trucha arco iris y variedades de algas comerciales- es verdaderamente extenso y de buena parte de esas referencias hay presencia en la Costa da Morte: desde plantas, como la hierba de palma, los plumachos o la uña de gato, que tantos quebraderos de cabeza da en el litoral pontecesán, hasta mamíferos, como el visón americano, pasando por peces o pájaros.

En cuanto a los mamíferos, los menos numerosos en esta escala, los principales problemas en la comarca llegan a cuenta de los visones, que se pueden ver ya en muchos ríos, incluso en los afluentes más pequeños. Destaca por su voracidad, por como destrozan el los márgenes del cauce con sus toberas y, sobre todo, por la capacidad que tienen para desplazar a la especie autóctona.

Sin salir de los ríos el catálogo ya cuenta con decenas de especies, como el piscardo, la gambusia, el pez rojo, la perca americana o incluso el galápago americano: esas simpáticas tortugas de agua de pequeño tamaño que se regalan con mascotas, especialmente a los niños, y que también son un peligro cuando acaban en un ecosistema que no es el suyo. Sin embargo, el más conocido, sobre todo por su presencia en el embalse de Fervenza es el cangrejo americano, sin apenas valor culinario, y muy dañino para el terreno ya que, al igual que los visones está acabando con la presencia de las variedades autóctonas.

Por supuesto, ahora lo que más preocupa es el efecto de la velutina sobre las abejas y de la polilla guatemalteca en las patatas.

Globalización y cambio climático detrás de los fenómenos

Aunque no existan estudios concretos y detallados centrados en la Costa da Morte, la impresión generalizada de técnicos, políticos y vecinos es que la llegada de especies invasoras y de fenómenos anómalos en cuanto a la presencia de animales y plantas foráneas se encuentra en franco crecimiento. Una realidad que amenaza la biodiversidad y el sostenimiento de los ecosistemas autóctonos. El biólogo y portavoz del PP de Zas, David Gómez, hace una extensa relación de especies consideradas como invasoras en Galicia, que, en buena medida, están presentes en la zona. «Son, segundo todos os expertos, a segunda causa de perda de biodiversidade despois da destrución dos hábitats», recalca Gómez Brandariz, que ve la prevención como la medida más eficaz «porque unha vez que están aquí instaladas é moi difícil desfacerse delas, ata que os animais e as plantas de aquí aprenden a defenderse. A proba témola coa avespa velutina», recalca el biólogo, para quien la clave está en la crecimiento exponencial de la interconexión que se da a nivel planetario. «Un cargueiro, por exemplo, pode encher de auga os tanques de lastre no Índico, baleiralos aquí e con eles todo tipo de organismos. De feito a avespa asiática suponse que chegou así, cunha raíña ou un larva nun cargamento de madeira que viña de Asia», señala el especialista, que también ve otro factor que tiene su relevancia, como se está viendo, por ejemplo, ahora con los mapaches en el Miño. «As mascotas, que a xente trae, en ocasións incluso a través do tráfico de animais, supoñen un perigo cando se soltan por aí. No caso dos peixes a maioría son descoidos dos pescadores, porque se empregan como cebo vivo e en lugar de levalos de volta para a casa tíranos», concluye.

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No hay otra

Estamos en un medio y en un tiempo en los que plagas y especies invasoras tienen muchas posibilidades de causar daños. Una de las soluciones está en la prevención. No contribuir al desplazamiento gratuito de ejemplares de animales o plantas que pueden deteriorar el entorno, o cuyo traslado o comercio esté prohibido. Al mismo tiempo, atender las recomendaciones de las entidades competentes es la primera medida. No hay otra.

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