Laxe abre el proceso para que la zona de O Areal sea urbanizable

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

LAXE

JOSE MANUEL CASAL

Medio Ambiente tramita la modificación urbanística

09 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La zona de O Areal, en Laxe, será urbanizable. Esa es la idea del Concello, que necesita el visto bueno de la Xunta, y que ya ha elaborado un plan parcial (un equipo de arquitectos se ha encargado de ello) para un ámbito de unos 87.000 metros cuadrados, y que en la actualidad está en exposición pública en la Consellería de Medio Ambiente, para su evaluación ambiental. Una zona amplia, arenosa, ligada a la historia de la localidad gracias a la factoría de caolín, del que apenas queda la gran chimenea, pero también parte fundamental de su paisaje. Y zona codiciada, cuyo desarrollo ya se intentó hace más de quince años, pero sin éxito.

El alcalde, Manuel Mouzo, recordó aquella tentativa de transformación y que no salió adelante. Ahora, ya con el PXOM en vigor, y con una nueva edificabilidad, el proceso urbanístico vuelve a ponerse en marcha, pero con menos posibilidades constructivas que entonces, y además en un área más concentrada y próxima al casco urbano, de algo más de 37.000 metros cuadrados. En el documento se sitúa en el extremo oeste del sector, inmediata al suelo urbano, rodeada de edificios existentes y muy alejada del ámbito incluido en la zona especial conservación y del área de movimiento del equipamiento de carácter local, ambas alejadas del ámbito de la Red Natura». Un detalle no menor, porque cuando el anterior desarrollo se interrumpió fue «por la falta de informe previo a la aprobación definitiva de la CPTOPV, que archivó el expediente debido a que parte del sector estaba afectado por la Red Natura». El uso que se prevé es de vivienda colectiva, con edificaciones abiertas o semiabiertas, y una altura máxima de bajo más dos plantas. La edificabilidad máxima será de 0,14 metros cuadrados por cada metro cuadrado de suelo. También se prevén las conexiones viarias con la carretera AC-429 y con la avenida Cesáreo Pondal.

El documento en exposición incluye un decálogo de conclusiones para justificar la clasificación que se pretende para los terrenos como suelo urbanizable. El tercero se fija en el estado de la zona: «La actuación urbanística se lleva a cabo sobre una zona abandonada y degradada por una antigua actividad minero-extractiva de caolín de la que solo perviven abandonados una chimenea industrial de los hornos de cocción del mineral, una pronunciada loma-escombrera de mica y cuarzo residual del proceso minero, y los restos de las cimentaciones de las edificaciones industriales de la antigua actividad. El sustrato edafológico y natural de la totalidad del suelo del ámbito urbanístico es un sustrato inerte que sin llegar al grado de suelo contaminado; presenta unos niveles de alteración tales, que solo cabe sobre el mismo los procesos de regeneración para recuperar una capacidad natural actualmente atrófica».

Como remate, una consideración sobre la propia finalidad del urbanismo, que ha de entenderse como «una función pública tendente a la satisfacción del interés público, en el caso presente materializable en la ejecución de una actuación de regeneración urbana probablemente sin parangón en la Comunidad Autónoma y en el traspaso a titularidad pública de una franja inmediata a las líneas de pleamar que quedará protegida frente a la especulación de cara al futuro. Un análisis realista de nuestra legislación, si bien nos permitiría identificar instrumentos utilizables para la consecución pública de los objetivos expuestos, como la expropiación forzosa, también arrojaría la insatisfactoria conclusión de que los escasos recursos de un ayuntamiento como Laxe no pueden ser dedicados a acometer actuaciones de este tipo [...].

Propiedad

La superficie total es de 98.519 metros, pero el ámbito de actuación queda en algo más de 80.000. Los titulares son tres: Jaime Joaquín Valdés Parga, con 22.283 metros cuadrados en el ámbito a transformar (siempre según las referencias catastrales), la sociedad Urbalaxe (28.033) y el Concello, con dos parcelas, una de 2.258 y otra de 30.953.

La instalación que duró medio siglo

El documento remitido a la Xunta, además de las numerosísimas especificaciones técnicas, incluye apuntes históricos sobre el ámbito afectado, que define como «un gran vacío en las proximidades de la villa». Y que se debe a que los terrenos estuvieron ocupados desde los años 20 hasta finales de los 70 por una mina de caolín y todas sus instalaciones. «Permanecen algunos restos, entre los que destacan el promontorio formado por la escombrera en el borde suroeste constituido en su mayor parte por mica y cuarzo, cubierto de vegetación espontánea; una chimenea industrial de ladrillo, y restos de la antigua estructura del aserradero».