«Laxe es el lugar donde recargo las pilas y reconecto con antiguos amigos»

Las fiestas, las cañas en La Ventana, los calamares, las hamburguesas del Bahía y la calidez de la gente. Así describe Gómez Pan al Laxe de sus recuerdos


Carballo / La Voz

Aunque nació en Madrid, Laxe es algo así como una segunda casa para el montador y académico Antonio Gómez-Pan. Escenario de buena parte de sus recuerdos de juventud, pasa sus agostos en la comarca «recargando las pilas y reconectando con la zona», como él mismo reconoce. Su intachable trayectoria profesional lo ha llevado a formar parte de la Academia Española de las Artes y las Ciencias Cinematográficas con apenas 30 años, convirtiéndole en el académico más joven de la institución.

-Sus veranos en Laxe son algo así como una tradición. ¿Cuántos días lleva por aquí?

-Pues me vine con la intención de pasar todo el mes. Laxe es el lugar donde recargo las pilas y reconecto con antiguos amigos. Pero, por desgracia, ya el día 5 [ayer] me tengo que ir a México por motivos de trabajo y me perderé las fiestas. Pero volveré más tarde y espero poder quedarme hasta septiembre, por lo menos.

-Le traerá muchos recuerdos Laxe, después de toda una vida veraneando por aquí.

-Pues desde que me bauticé en la iglesia de Laxe volvía siempre el mes de agosto. Aquí tenía una libertad que en Madrid era impensable: subía a casa a comer y poco más. Aquí tuve a mi primera pandilla también. Es un pueblo pequeño y saber que tu mejor amiga vivía en tu mismo edificio era genial. Otro de los motivos por los que me encantaba venir era el contacto con la naturaleza. Para mí alejarte un poco del pueblo y ver vacas era toda una novedad.

-¿Aprovechará su estancia para practicar alguna actividad o hacer turismo?

-Justo este jueves cogí por primera vez una tabla de surf con un amigo, que me quiere enseñar. Después me dedico a descansar, cargar las pilas y jugar la típica pachanga con los amigos en la playa. ¡También me he bañado en el mar alguna vez, por cierto! Aunque he de decir que estaba helada.

-¿Qué destacaría de la zona?

-Es un pueblo pequeño y te conoce todo el mundo. Tomarte una caña rodeado de amigos es lo mejor. La comida es espectacular. Yo creo que ya he engordado desde que estoy aquí.

-¿Dónde se come la mejor hamburguesa de Laxe?

-¡En el Bahía!

-¿Y el mejor marisco?

-El mejor lo hace mi madre en casa [se ríe]. Pero diría que la Casa do Arco.

-Decía en su día que guarda innumerables anécdotas de sus veranos. ¿Nos contaría alguna?

-¡Uf! Son top secret. Casi voy a pasar palabra...

-¿Fue un joven rebelde?

-Fui bastante avispado, digámoslo así. Y muy mujeriego. Lo bueno es que mi pandilla estaba conformada, en su mayor parte, por chicas, por lo que había ciertos juegos que siempre me beneficiaban. La botella y estas cosas a las que se juegan cuando uno es adolescente.

-Es usted testigo viviente de que las aventuras de verano que se ven en el cine sí existen.

-Totalmente. Todos te firmaban antes de irse cada uno a sus respectivas ciudades, los amoríos que vivíamos, las normas que rompíamos de vez en cuando... Lo bueno es que no son solamente recuerdos, sino que aún mantengo relación con muchos de esos amigos que hice en la infancia.

-¿Como convencería a un madrileño para que visitase Laxe?

-Lo primero, calidad humana. Es increíble como la gente de aquí te abre las puertas de sus casas y te tratan como si fuesen tu familia. En segundo lugar, destacaría la comida, sin duda. ¡Ah! Y las fiestas. ¡Anda que no os lo pasáis bien ni nada!

-Adiós a los tópicos, entonces.

-Desde luego. De hecho, los más fiesteros y los que siempre se apuntan a un bombardeo cuando se lo propongo, son la gente de Galicia.

Para cotillas

-¿Playa o piscina? Playa.

-¿Mar o montaña? Mar.

-¿Chill out o chiringuito de verano? ¡Uf! Ninguno de los dos. Si estoy en la playa y me apetece una caña me iría a un bar normal. Probablemente a La Ventana, en Laxe.

-¿Facebook, Twitter o Instagram? Instagram. Me gusta mucho comunicar a través de las imágenes y lo uso mucho sobre todo por motivos de trabajo.

-¿SMS o WhatsApp? WhatsApp. Me da rabia gastarme dinero con los SMS. Aún los uso de vez en cuando, con amigos que no tienen WhatsApp, pero me da mucha pereza.

-¿Carne o pescado? Ambos. Y si son de Galicia, mejor.

-¿Pescado o marisco? Pescado

-¿Marisco o callos? Marisco.

-¿Cenar fuera o quedarte en casa y cocinar? Depende de la compañía, aunque soy un desastre en la cocina.

-¿Para viajar prefiere el Norte o el Sur de España? Norte, por supuesto. El Sur me pareció muy bonito las veces que fui, pero me quedo con mi Laxe. También un poco por romper los clichés de los que hablaba. En el Norte hay gente tan maravillosa y tan abierta como en el sur.

-¿Una película que le guste en especial? Diré la última que vi, que fue Los mejores años de nuestra vida, que dirigió William Wyler en el 1946. Me parece una crítica a la II Guerra Mundial extraordinaria. Ahora que está tan de moda Dunkerque, nos olvidamos de las joyas del cine clásico.

-¿Una comida que le haga salivar? Los calamares; pero no a la romana, sino los que hacéis aquí. Son deliciosos.

 

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