Las paredes de los viejos bares guardan historias y recuerdos solo al alcance de los testigos directos o de quienes han sido capaces de escudriñar en el pasado por la vía de las muchas horas de dedicación sobre el terreno en busca de los relatos de los habituales del local y de quienes guardan sus barras. Hay casos, sin embargo, en los que esas paredes son capaces de hablar por si solas, como si de un de gran libro se tratase, y de narrar acontecimientos que trascienden sus muros. A esta categoría pertenece la Casa do Pescador de Malpica, con la huella de Urbano Lugrís siempre presente a través de sus valiosos murales, o el bar Mirador, de Laxe, depositario de una parte importante del impagable legado fotográfico de Plácido y José Vidal (padre e hijo).

Vecinos y visitantes disfrutaron durante decenios de un establecimiento regentado primero por un hijo y nieto de pioneros de la fotografía en la Costa da Morte -puesto que fue el padre de Plácido quien inició a José en el oficio- y por su viuda después hasta que cuando esta se jubiló, en septiembre del 2009, cerró sus puertas dejando un importante vacío en la localidad.

Desde comienzos de este mes, el día 4 concretamente, el Mirador ha vuelto a levantar su persiana para hacer gala de su nombre permitiendo que sus clientes disfruten de las vistas del Laxe actual, a través de sus ventanas, pero también del Laxe de hace decenios a través de las imágenes de los Vidal.

Estampas míticas

El bisnieto y nieto de Plácido y José Vidal, Plácido Vidal Allo, y su esposa, Yolanda López Suárez, son los artífices de una reapertura a la que han destinado todo el invierno y que ha estado marcada por los sentimientos: «Ha sido algo moi emocionante porque encargámonos directamente das obras», cuenta este aparejador, pluriempleado ahora como hostelero y que conoce bien la importancia de conjugar tradición y modernidad. «Quixemos mellorar o local pero mantendo a esencia: a columna e a barra seguen no mesmo sitio», al igual que, por supuesto, el legado de los Vidal.

La famosa imagen del bombardero americano Douglas A-26B-15-DT Invader, que realizó un aterrizaje de emergencia el 22 de Octubre de 1944 en la playa de Traba; la del petrolero Boris Sheboldaeff, que embarrancó y se partió frente a las costas de Camelle en agosto de 1934 o las estampas de Corme de principios de siglo o del porquiño del San Martiño en las fiestas de Laxe son algunas de las imágenes que Plácido Vidal califica de «míticas» y que siguen ocupando un espacio destacado en las paredes del Mirador.

Junto a ellas se pueden ver ahora otras fotografías, recuperadas del archivo familiar, pero que despertarán también el recuerdo y la curiosidad de la recuperada clientela del local. «A acollida foi moi boa. A xente de sempre volveu e tamén pasou por aquí xente de fóra que xa o coñecía da etapa anterior», explicaba ayer Plácido mientras buscaba por las paredes del local las imágenes de su abuelo y de su bisabuelo en procura de una mirada de aprobación.

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El pasado de la comarca revive en el Mirador de Laxe