De Ourense a Fisterra para trabajar de socorristas en la campaña estival

Melissa Rodríguez
melissa rodríguez CARBALLO / LA VOZ

FISTERRA

Iago López y Salvador Fernández trabajaron dos meses en la playa de Langosteira.
Iago López y Salvador Fernández trabajaron dos meses en la playa de Langosteira. ANA GARCÍA

Los jóvenes Iago López y Salvador Fernández han sido temporeros, hosteleros y buzos en España y otros países

10 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La campaña de socorrismo llegó a su fin esta semana en Fisterra, donde durante el verano, los dos socorristas de la playa de Langosteira llegaron desde Ourense. Iago López Lamas, de Beariz y 26 años, y Salvador Fernández Barreiro (Maside, 24) son amigos y aprovechan las campañas estivales para sacarse unos ahorros. De este modo, son jóvenes, pero ya saben lo que es trabajar, además, en distintos sectores, en España y otros países.

Salvador se desempeñó como hostelero en Maside, Málaga y Salamanca, donde cursa el grado en Filosofía. Tiene familia «por España adiante», dice, «iso tamén axuda», explica. Por su parte, Iago, venía de estar trabajando en Tailandia como buzo, a donde quiere regresar en un futuro, aunque ahora partirá hacia Islandia para desempeñarse durante un tiempo en la hostelería, sector que ya conoce. Con 18 años empezó de camarero e hizo el ciclo superior de Cocina. Como socorrista tiene una experiencia de tres años, incluso en las Islas Canarias, donde también ejerció de cocinero. También hizo la vendimia en Ourense y fue a Francia para realizar las campañas del maíz, la manzana, el pimiento o, asimismo, la vendimia.

ANA GARCÍA

Durante dos meses residieron en el fin del mundo, donde consiguieron alquilar un piso, cosa que no es tarea nada sencilla debido al elevado número de viviendas turísticas. Fue su primer estío trabajando juntos. Salvador se estrenó como vigilante acuático y, para Iago, fue su primera vez de socorrista en un arenal gallego, pues antes trabajó en piscinas de Allariz y Santiago.

El más joven vio el anuncio del Concello de Fisterra y no se lo pensó dos veces. «Apetecíanos saír da calor de Ourense», confiesa también Iago. Salvador conocía la Costa da Morte de visitarla en anteriores ocasiones y tenía ganas de pasar aquí un tiempo. El plan b, sino, era marcharse a completar la temporada del arándano, la manzana y la uva a Francia, a través de otros amigos, dice. «Pero, de primeiras, quería Galicia, que xa paso bastante tempo fóra», relata.

La localidad fisterrana les ha fascinado. «O sitio é unha pasada. Todo o mundo nos acolleu superben e fixemos rápido piña con xente de aquí. Non queremos marchar!», asegura Iago. Tuvieron un verano tranquilo en un arenal recogido en la ensenada, donde lo más habitual son «as picaduras de fanecas». Su compañero, también coincide a la hora de describir la experiencia: «Fixen moitos amigos e diversos, dende os señores que veñen a diario á praia e me ensinaron a entender as dinámicas da zona, ata os usuarios nenos e os rapaces de 15 anos. Eu fago música coa guitarra e canto e gústalles moito. Tamén hai moito peregrino e dei algún concertiño».

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Es por ello que en ambos casos tienen claro que será un sitio al que volverán para seguir disfrutando de él. «Se fose pola miña vontade, quedaríame un ano enteiro», expresa el más joven. A través de las rutas y las puestas de sol conocieron los encantos del municipio, como Mar de Fóra, y también los de la Costa da Morte: Lires, Lariño...

Iago hizo cursos de buceador y guio inmersiones turísticas con buzos certificados en Tailandia. Por su parte, Salvador conoció las condiciones de la hostelería y no le parecieron las mejores, dice, por lo que buscó una alternativa: «A min gústame moito nadar».