Depedro: «Intento cantarle siempre al alma humana, con mayor o menor acierto»
FISTERRA
Jairo Zavala, artista detrás de Depedro, pasará por el festival Fisterra Experience en la previa de su nueva gira
24 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Aunque el San Xoán copará buena parte de la agenda cultural de esta semana, habrá en la Costa da Morte otras citas destacadas a tener en cuenta, como el Fisterra Experiencie, festival que llega a su décimo aniversario y que integra música, territorio y naturaleza en uno de los parajes más espectaculares del país.
Empezará el viernes, se prolongará durante todo el fin de semana e incluirá propuestas de pago y otras de acceso gratuito. En el cartel, artistas como Caamaño&Ameixeiras, Adhara&Ritman, Kike Varela, Catuxa Salom o Depedro, nombre artístico de Jairo Zavala, que precisamente pasó ayer por Radio Voz Bergantiños.
Madrileño de origen, aseguró Jairo entender «muy bien» el gallego, idioma en el que arrancó esta entrevista: «Yo creo que hay que hacer un pequeño esfuerzo. No cuesta nada, y te enriquece. Como dice una de mis canciones, ojalá nuestras diferencias no sean un problema, sino una ventaja», reflexionó el artista.
—Anunció hace poco las primeras fechas de esa gira en la que presentará «Furia y calma», su próximo trabajo. ¿Qué nos puede adelantar de este nuevo proyecto?
—Puedo contar que fue grabado en Ciudad de México, con un gran amigo que se llama Camilo Lara y que tiene un proyecto maravilloso: Instituto Mexicano del Sonido. Si no lo conocéis, os lo recomiendo, porque además vendrán este verano a tocar a Galicia. Y qué más decir... Que estoy sorprendido, porque después de tantos años sigo teniendo hambre y ganas de contar cosas. Espero que este disco os emocione tanto como me ha emocionado a mí hacerlo.
—Furia y calma parecen, a priori, sensaciones que no pueden convivir. O sí. ¿Qué cree?
—A priori no, pero nuestros días están llenos de estos dos conceptos, y además parece que si no tenemos una experiencia extrema en todo, no es válida. Cuando en realidad es todo lo contrario, porque en la vida hay muchos más grises que blancos y negros.
—«Tiene la calle olor a derrota, relato farsante plagado de sombras, viejas consignas se ponen de moda, los nuevos cachorros imponen sus normas». Es un fragmento de «Los tercos», su último sencillo con Vivir Quintana. ¿Qué quieren expresar?
—A mí me gustaría ser un poco más sutil [ríe], pero mi prosa es muy llana y muy sencilla. Ya me dijo un amigo que si quería escribir bien, tenía que escribir ocho horas diarias. Hay temas en los que tengo más calma, y otros en los que tengo más furia. Los Tercos viene de cómo me llamaba mi abuela, que me decía que era muy terco y muy obstinado, así que me pareció un buen tributo a ella.
—Además de a Fisterra, ¿a qué otros puntos de Galicia viajará con esta nueva gira?
—Mi memoria tiene patinazos, no porque me esté haciendo mayor (que también), sino porque son muchos conciertos. Estaré en Vigo, un par de fechas en Santiago y en Ferrol haré un acústico antes de que salga la gira. Galicia es una parada obligada para mí.
—«Furia y calma» marca el inicio de un nuevo ciclo, pero su anterior trabajo, «Un lugar perfecto», tuvo una magnífica acogida: Mejor Álbum de Pop/Rock en los Premios de la Academia de la Música de España, nominación a Mejor Producción Musical en los Premios MIN...
—Hace mucho tiempo que intento que la queja no esté en mi diccionario. Soy muy afortunado en muchos sentidos, pero sobre todo porque la música me ha permitido mantener mi estilo de vida, que es adaptado a la cultura y al arte. Vivir de esto es un regalo, y tener por encima esos reconocimientos... Pues es una especie de acicate hacia delante.
—Entonces lo describía como un disco «verde esperanza», algo que, decía, que nos hacía mucha falta. ¿Es muy diferente a lo que podremos encontrar en tu nuevo álbum?
—Espero que sí [ríe]. Intento cantarle al alma humana, bien o mal, con más o menos acierto. Considero que ese es mi sentido. Y aunque siempre le cante a eso mismo, trato de encontrar las diferencias.
—Desde que comenzó con este proyecto, ha ido fusionando estilos y tradiciones musicales de distintos territorios. ¿Le quedan todavía estilos por explorar?
—Por aprender me queda todo. Cualquier género musical, en cualquier rincón del mundo, te cuesta una vida. Yo soy un disfrutón y lo que hago es atesorar aires de géneros musicales. Es irresistible para mí probar sabores diferentes y que acaben vistiendo algunas de mis canciones.
—Ha sido en estos años muy prolífico, con nuevos proyectos prácticamente cada dos años. ¿Cómo logra mantener esa fluidez creativa? ¿Qué le inspira?
—Yo tampoco lo sé... Bueno, ¿sabes qué me inspira? Aquello que me decía mi abuela, que soy muy terco. ¿Has visto como vendo el nuevo sencillo? [ríe].