La restricción a la navegación por la presencia de orcas se extiende a Fisterra

El último ataque de estos cetáceos a un velero se produjo este miércoles en Camariñas


redacción / la voz

Un nuevo incidente de orcas con un velero ha obligado a las autoridades marítimas a extender la duración y ampliar la zona de aplicación de las restricciones a la navegación desde Fisterra hasta Estaca de Bares. Un grupo de cetáceos atacó pasada la medianoche a una embarcación que navegaba a seis millas de Camariñas causando daños materiales de diversa consideración en el velero y, de nuevo, generaron la sensación de peligro entre los tripulantes.

Las limitaciones para surcar esta zona de las aguas atlánticas impuestas a los veleros de hasta 15 metros de eslora se prorrogan así una semana más, a la vista de la frecuencia de este tipo de encuentros en las últimas semanas. La medida inicial se adoptó el pasado 22 de septiembre y establecía una zona de exclusión entre Estaca de Bares y cabo Prioriño (Ferrol), pero ahora, además, se extiende hasta el cabo de Fisterra. Según informó este miércoles el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), la decisión se sustenta en sendas resoluciones de las capitanías marítimas de Ferrol y A Coruña. La primera amplía la prohibición de navegar ya vigente, mientras que la herculina lo hace por primera vez en la franja de su competencia. El tránsito de estos barcos se mantiene así alejado hasta las once millas. No obstante, se podrá navegar de forma perpendicular a la zona delimitada para acceder al área costera o salir de ella hacia el mar.

El objetivo de las nuevas medidas es velar por la seguridad de los navegantes y de las propias orcas, «catalogadas como especie vulnerable», indican desde el ministerio. Y es que, en poco más de un mes se han registrado varios encuentros de este tipo entre embarcaciones y cetáceos, y todos ellos ocurrieron entre las dos y las ocho millas náuticas desde la costa, a una velocidad que oscilaba entre los cinco y los nueve nudos.

La Dirección General de la Marina Mercante subraya que se trata de una medida «proporcionada, objetiva y no discriminatoria en la salvaguarda mutua de la conservación de la biodiversidad marina y de la seguridad de la navegación», algo en lo que coinciden tanto la Administración autonómica como profesionales de la náutica deportiva, aunque supone un contratiempo para el sector.

El departamento dependiente del Ministerio de Transportes indica que en caso de encuentro con un cetáceo «se debe mantener la navegación con el mismo rumbo y velocidad, sin realizar cambios bruscos ni tratar de aproximarse a menos de 60 metros del ejemplar o ejemplares».

Vigilancia aérea

El primer encuentro de un velero con los cetáceos se documentó el 19 de agosto. Desde entonces, Salvamento Marítimo ha tenido que auxiliar, semana tras semana, a algún velero que quedaba a la deriva, con la pala del timón destrozada, y los tripulantes atemorizados ante la acometida de las orcas. Por eso, a las labores de vigilancia aérea habituales se ha sumado el rastreo de cetáceos en la zona de exclusión, con el consecuente aviso a la navegación. De esta tarea de avistamiento se encarga el avión Sasemar 102, que periódicamente realiza patrullas para detectar manchas contaminantes de hidrocarburos en la mar, procedentes de buques; los conocidos como sentinazos. Precisamente ayer, la unidad aérea se movilizó por este motivo a unas cien millas de cabo Ortegal, si bien por la mañana pudieron comprobar mediante las imágenes de satélite que se trataba de una falsa alarma, según informaron desde el Centro de Salvamento de Fisterra, que coordinó el operativo.

Un experto sugiere que las orcas golpean veleros porque las hirieron en julio

efe

El naturalista Víctor J. Hernández sostiene que se trata del grupo de Pingu, habitual del Estrecho, del que habrían resultado heridas Angie y Soraya

Los arponazos y agresiones que sufrieron un grupo de orcas en julio en aguas del Estrecho pueden ser la causa que ha llevado a los cetáceos a embestir a varios barcos en las costas españolas, en concreto a dos orcas jóvenes «movidas por el recuerdo de los golpes que recibieron desde algún velero». Es la hipótesis de Víctor J. Hernández, naturalista y autor del libro Cetáceos. Introducción a las especies ibéricas, Baleares y Canarias, que explica así las extrañas interacciones del grupo registradas en las costas del Estrecho y de Galicia.

El objetivo de estas orcas, que miden entre 5 y 8 metros y pueden llegar a pesar 5,5 toneladas, han sido sobre todo los veleros de tamaño medio, que navegaban entre 2 y 8 millas náuticas de la costa y a los que han golpeado causándoles diversos daños materiales, sobre todo en el timón.

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