El número de peregrinos registrados cae más de un 6 % respecto al 2018

Los balances muestran como el fenómeno del Camino dura ya de abril a noviembre


cee / la voz

El número de peregrinos cuyo paso por la Costa da Morte ha quedado registrado en algún balance más o menos serio descendió de manera significativa durante el 2019 que acaba de terminar con respecto al año anterior. Se han emitido, según los datos aportados por el albergue público de Fisterra 25.326 fisterranas, por las 26.989 del 2018 y las 26.117 del 2017, lo que supone un recorte de entorno al 6 %.

¿Supone esto que el número total de peregrinos que hacen este tramo de la Ruta Jacobea ha descendido? Resulta muy difícil señalarlo porque los datos están influidos por la manera y los lugares en los que se reparten las credenciales y las diferentes vicisitudes por las que ha pasado el servicio. Por poner un ejemplo, en el mes de febrero, se entregaron 125 fisterranas y durmieron en el albergue público 32 personas, cuando cualquiera sabe que, aún tratándose de un mes de temporada baja, el establecimiento municipal representa una parte cada vez más pequeña de todo el alojamiento que se da en Fisterra.

De ahí que el alcalde de Muxía, Iago Toba, esté ya pensando en buscar un sistema más efectivo para contabilizar la afluencia de peregrinos y de turistas al municipio. Este pasado año, entre el trabajo realizado por la oficina de información y las credenciales repartidas por los propio albergues se ha llegado a la cifra de 11.189 muxianas.

Tampoco es un dato que se pueda sumar de manera automática al de fisterranas ni mucho menos, porque si bien es cierto que el crecimiento de Muxía como destino único resulta importante, en un número muy grande de casos los caminantes son los mismos. Siguen haciendo la ruta de manera tradicional, yendo primero a Fisterra y luego con la variante de Muxía, o al revés, pero siempre visitando las do localidades.

Tendencia importante

Las cifras tienen, por tanto, un valor relativo porque cálculos, como los del propio Xacobeo sitúan en la barrera de los 50.000 los peregrinos que llegan cada año hasta la comarca y otras fuentes hablan incluso de algunos miles más. De ahí que sea casi más importante observar la tendencia que muestra la gráfica de la izquierda referente a las fisterranas entregadas el año pasado.

Se percibe que lo que se considera como temporada baja, en la que la llegada de peregrinos es prácticamente residual, se va recortando de manera significativa. Únicamente diciembre, enero, febrero y marzo muestran cifras por debajo de los 500 caminantes registrados en Fisterra. Es más, los meses que se sitúan en la barrera de los 2.000 o por encima son ya siete, entre abril y octubre.

Esta tendencia incide en que es uno de los objetivos fundamentales del sector turístico de la Costa da Morte, la desestacionalización. Por supuesto que queda mucho por hacer porque con los 125 peregrinos de febrero y las más de 1.000 camas que hay en Fisterra, apartamentos aparte, resulta difícil hablar de una actividad para todo el año.

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