La comarca resiste en el umbral de los 110.000 habitantes, pese a la caída

Carballo y A Laracha tienen subidas destacadas, frente a las menores de Corcubión y Fisterra


carballo / la voz

El conjunto de los municipios de Bergantiños, Soneira y Fisterra, además de Cerceda, se resisten a caer de unos simbólicos 110.000 habitantes en conjunto. También fueron simbólicas otras cifras, desde los más de 130.000 que había a mediados de los 80, o los 125.000 del año 97, y desde ahí las que se quieran, pero la barrera de los 110 parecía que quedaría en el pasado a la vista de lo que estaba ocurriendo en los últimos años, alguno con caídas de mil o más personas.

Por eso, si el 2018 se cerró con 110.868 vecinos, el límite estaba ahí. Por fortuna, las estadísticas también se reconducen y esta ves la pérdida global ha sido de 656 personas, más o menos como el ejercicio anterior. Si se quiere ver desde el lado positivo -que no lo hay- los jabones se amortiguan. Pero la tendencia es la que es: cada vez hay menos empadronados, por un saldo vegetativo muy negativo (la principal razón), y la emigración interior y exterior.

Caso a caso

Como siempre, el dato general es indicativo, pero hay que bajar al detalle, donde cada concello tiene su propia evolución. Carballo, una vez más, sigue creciendo, y poco le ha faltado para sumar cien vecinos más. Pero hay vecinos que suman más, como Arteixo, que ya está en los 32.262 (siempre estuvo por detrás). También A Laracha es de los que tiran, en este caso con 45 altas más, que porcentualmente es superior a la capital de Bergantiños. Y después están aquellos que cada año se mueven un poco arriba o un poco abajo. El año anterior le tocó subir a Cee y a Cerceda, y esta vez a Corcubión y Fisterra. Son números modestos en ambos casos, pero si el comportamiento de los demás fuese similar, en vez de tanto número rojo serían todos negros.

Dumbría baja, por primera vez en su historia, de los 3.000, en los que sí aguanta Laxe. Corcubión, pese a crecer, está muy lejos de los dos millares con los que titubeó tantas veces, hace ya mucho. Lo de Cerceda tiene mérito, porque resiste en los 5.000, y no es un dato menor, porque si sigue así (ya se verá) seguirá con 13 concejales y más ayudas estatales. Pero para el dato final habrá que esperar cuatro años, al final del mandato, y son otros los que también deben estar alerta, como Camariñas o Malpica, que ya ven más cerca los cinco millares rasos que los 5.500. Ponteceso está algo mejor, pero tampoco mucho. Los que en su día perdieron esa cota administrativamente tan importante (Cabana, Zas, Muxía o Fisterra, además de los vecinos Mazaricos o Carnota) lo tienen casi imposible para recuperarla, vista la evolución.

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