«Pensei non ter seguro e vinme na rúa», dice un fisterrán con su casa incendiada

Algún vecino tuvo que ser atendido por inhalación de humo, pero la familia está bien


cee / agencia

José Antonio Martínez Insua, Pepucho, estaba trabajando en el mar, y su hijo mayor, de 18 años, había salido también para faenar cuando, al filo de las 07.30 horas del martes, su vivienda, en la calle Barcia de Fisterra, estaba envuelta en llamas. La pareja de Pepucho, y su hijo pequeño de 11 años -tiene otra que se encontraba en A Coruña- pudieron ser rescatados sanos y salvos, aunque algunos de los vecinos que intervinieron en un primer momento para ayudarlos, mientras llegaban los bomberos, precisaron asistencia médica por inhalación de humos.

No hubo, por tanto, que lamentar daños personales graves, pero sí cuantiosas pérdidas materiales, que la familia mira ahora cómo reponer. José Antonio, como explica él mismo, sintió que el mundo se le venía encima, porque su situación económica no es buena y sentía que lo había perdido todo. «Teño unha hipoteca coma un cabalo e vinme completamente na rúa, porque pensei de non ter seguro», explica el marinero, que unas horas después de lo sucedido, lloraba de cierto alivio, al comprobar que, dentro de lo malo, aún le quedaba algo a lo que agarrarse. Fue una asistenta social del Concello la que le dijo que si tenía una hipoteca necesariamente debía haber un seguro. Así era. De hecho ya les ha visitado un perito para empezar a valorar los daños y ayer mismo un carpintero enviado por el seguro les tapió la ventana más destrozada, que el propio José Antonio había atrancado como pudo después del incendio.

Los daños son más que cuantiosos. Sobre todo en la habitación en la que se originaron las llamas, pero, en general en todo el inmueble afectado, o bien por las llamas, o bien por el humo. Incluso la puerta de aluminio de la entrada reventó con las altas temperaturas.

«O que non está queimado está todo cheo de fume e nós agora estamos cuns veciños. Non sei, ao mellor un par de meses mentres non damos arranxado isto. Agora o que tampouco sei e que nos cubrirá o seguro é que non. Os efectos persoais non: a roupa nosa toda, as cousas dos rapaces, o pouco que tiñamos aforrado... todo iso queimouse», añade el fisterrán, que aún empieza a hacerse cargo de lo ocurrido.

Las causas exactas del incendio son todavía una incógnita, aunque el propio Pepucho, se muestra convencido de que tuvo que ser un tema eléctrico, porque en la vivienda no hay estufas u otras fuentes de fuego que pudiese originar las llamas que se extendieron por la vivienda. Un secador enchufado, según informaron desde emergencias, podría estar detrás de lo sucedido.

La intervención de los vecinos resultó determinante

 

La intervención de los vecinos, que echaron mano de mangueras de jardín para apagar las llamas, resultó determinante para que el fuego no fuese e más, según informan los bomberos de Cee, que se ocuparon de extinguir por completo el gueto y retirar los muebles de la habitación que estaba más afectada por las llamas. Emplearon unos 300 litros de agua y diversas herramientas.

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