monforte, cee / la voz

En apenas dos días, el fuego ha devorado en Galicia casi un millar de hectáreas en la peor ola de incendios -alrededor de una veintena repartidos entre Monforte, Cenlle, Lobeira, Porto do Son y Fisterra- del verano. En los dos últimos hubo que desplazar a miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Hay por ahora dos investigados, «e haberá máis», adelantó el conselleiro de Medio Rural. «Está habendo unha actividade incendiaria moi intensa nestas noites de vento do nordeste», dijo el director xeral de Montes, apuntando a una clara intencionalidad.

El suceso más grave fue el que afectó a amplias áreas de los municipios lucenses de Monforte y Pantón. Quedó estabilizado unos minutos antes de la medianoche del jueves. Después de más de once horas de trabajo, el avance del principal frente del incendio se frenaba por fin y en sus flancos solo quedaban focos aislados.

Las decenas de personas que tuvieron que ser desalojadas por las fuerzas de seguridad en las parroquias monfortinas de A Vide y Moreda y en la de Mañente, en el municipio de Pantón, podían volver a sus casas. El siniestro se dio por controlado a las 13.48 horas de ayer. Cerca de una hora después se reavivó un pequeño foco cerca de A Vide, pero pudo ser sofocado con rapidez. A última hora de la tarde, Medio Rural mantenía el incendio en la categoría de controlado. Las últimas estimaciones de este organismo acerca de la superficie afectada se sitúan en torno a las 465 hectáreas.

A lo largo de la jornada, por otro lado, los equipos de extinción siguieron trabajando en las zonas quemadas para refrescar el terreno y evitar que rebrotasen las llamas. Al mismo tiempo se llevaron a cabo reparaciones en varios tendidos eléctricos y líneas de telefonía que fueron dañados por el fuego. El gobierno local de Monforte señala que algunos pequeños núcleos de este municipio se quedaron sin suministro eléctrico el jueves por la tarde y tuvieron que recurrir al uso de generadores. «Non houbo ningunha vivenda que quedase sen luz pola noite», según el alcalde, José Tomé. Fuentes de Telefónica indicaron que el incendio afectó a unos tres kilómetros de líneas de fibra óptica y cables de cobre, lo que causó diversos problemas en algunos comercios.

En algunos momentos, el fuego se acercó mucho a varias casas habitadas -sobre todo en las referidas parroquias de A Vide y Mañente-, pero los inmuebles no resultaron dañados. Según José Tomé, solo hubo daños de cierta consideración en las instalaciones de un circuito de karts de la parroquia de Tor. Los vehículos fueron sacados a tiempo del lugar por su propietarios.

El segundo gran foco de ayer estuvo en Fisterra. Las casas de las aldeas de Vigo, Mallas y Rial, sobre todo, fueron el principal foco de atención para los equipos de emergencias encargados de sofocar el incendio declarado ayer de madrugada, el mayor de los registrados en la Costa da Morte este año. Ardieron 130 hectáreas y no quedó controlado hasta las seis de la tarde. Se llegó a temer por las viviendas, sobre todo después de que el fuego avanzase durante toda la noche, desde que fue detectado a las 1.17 horas, para desesperación de los medios terrestres desplazados, que se toparon con un fuerte viento del nordeste que no paró de avivar las llamas.

El fuego, según fuentes de los equipos de emergencias, tiene todos los visos de haber sido provocado con la intención de causar el mayor daño posible: con el viento más fuerte de las últimas semanas y de noche, que es cuando no pueden actuar los medios aéreos. Hubo que recurrir a la UME. Entre las ocho y las 10 de la mañana se vivieron los momentos de mayor tensión, porque, como relataban vecinos de la zona al filo del mediodía, fue en el momento en el que fuego estuvo más cerca de sus casas. Los residentes se quejaban también de que se trata de una zona en la que aún queda mucho por hacer en cuanto a limpieza de fincas. «Pouco importa que teñas a túa limpa, se a do lado está sen limpar, porque con este vento o lume salta por riba dunhas árbores a outras», se lamentaban.

Un incendio forestal dejó atrapados a los bañistas en la playa de Boca do Río

M. Gómez / J.M. Jamardo

Las llamas impedían el paso de vehículos y caravanas, pero la situación quedó controlada durante la tarde del jueves

Una nuevo incendio forestal registrado a media tarde en las inmediaciones de la playa carnotana de Boca do Río dejó atrapados en el arenal a los bañistas que disfrutaban de la soleada jornada. Las llamas se iniciaron en un pinar próximo e impedían el paso de los vehículos y caravanas que estaban estacionados en las inmediaciones. Rápidamente se activó un amplio despliegue de medios que permitió controlar la situación y que las personas que se encontraban en la zona pudieran marcharse.

En el operativo participaron varias cuadrillas, cuatro motobombas, tres helicópteros y un hidroavión, además de la Policía Local de Carnota, Protección Civil y GES de Muros.

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La peor ola de incendios en verano calcina casi mil hectáreas en dos días