Juan Carlos Mestre: «Me admira la rotunda belleza de la mar»

Marta López CARBALLO / LA VOZ

FISTERRA

ALBERTO POMBO

Natural de El Bierzo, acaba de sacar su primer poemario en gallego y recientemente estuvo por Fisterra apadrinando una habitación en el Hotel Bela Fisterra. Es Premio Nacional de Poesía

11 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957) es poeta y artista visual; así como autor de varios libros de ensayo y lírica, uno de los cuales, La casa roja, le valió el Premio Nacional de Poesía en 2009. Ha colaborado y hecho grabaciones discográficas con músicos como Amancio Prada, Luis Delgado, Cuco Pérez o José Zárate, con quienes ha realizado performances por todo el mundo. En el ámbito de las artes plásticas ha expuesto su obra gráfica y pictórica en galerías de España, Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. En 1999 obtuvo una Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado.

-Muy recientemente ha visitado la Costa da Morte con una finalidad bien especial: apadrinar una habitación de un hotel literario. ¿Alguna vez le habían hecho una propuesta similar?

-No, es una iniciativa singular que, viniendo de la mano generosa de la poeta Yolanda Castaño y de Pepe Formoso, no dudé en aceptar. Una habitación abierta a un espacio tan literalmente irrepetible como es Fisterra -no el remoto fin del mundo por entonces conocido, sino un espacio abierto a la imaginación de la literatura- es ya de por sí una bella incitación al lugar que debe ocupar el humanismo en todos los órdenes de la vida. Si además el espacio, como lo es el creado allí por los extraordinarios arquitectos Covadonga Carrasco y Juan Creus, establece un activo diálogo con el respeto al entorno natural y la sostenibilidad ecológica, no hay más que razones para el encantamiento.

-Más allá de este curioso acto, estuvo también por Galicia presentando «200 gramos de patacas tristes», su primer poemario íntegramente en gallego. ¿Qué tal se lleva con nuestro idioma?

-Sí, estuve junto a Miguel Anxo Fernán-Vello, que tanto empeño ha puesto en la edición, Yolanda Castaño y mi paisano Héctor Silveiro, a cuyos sabios consejos tanto debe la escritura de este libro. Soy de Villafranca del Bierzo, la patria natal de Fray Martín Sarmiento, en la mágica frontera tras los montes de O Courel. La familia materna era oriunda de Castro Caldelas, mi padre hablaba gallego y esa es la lengua en que construí el relato de mi primera conciencia del mundo. El Bierzo es una comunidad indudablemente bilingüe y ese maravilloso patrimonio, el idioma que compartimos con Galiza, es también una irrenunciable identidad, una herramienta de cultura y educación con la que poder imaginar y construir el destino de nuestro pueblo.

-¿Había estado antes por la Costa da Morte?

-Sí, aunque no en el cabo Fisterra. La verdad, todo para mí es una sorprendente celebración crítica; eso sí, de la vida. Me admira la rotunda belleza de la mar, pero no puedo dejar de pensar en las arduas condiciones de las personas que viven y trabajan junto a ella.

-Música y poesía maridan bien. ¿Qué tal la experiencia de trabajar con Amancio Prada? Son muy buenos amigos...

-Somos hermanos electivos desde hace más de cuarenta años, y nuestro diálogo entorno al arte, la música y la poesía ha sido permanente; nos vincula la tierra y una manera semejante de entender la necesidad de la cultura en el desarrollo de una sociedad democrática.

-¿Le cambió la vida el Premio Nacional de Poesía?

-Mal asunto sería si esas cosas le cambiaran la vida a un poeta. No, en absoluto, los escritores no somos caballos de carrera que llegan a la meta unos antes que otros. No hay meta, no hay caballo, solo indeclinable deseo de seguir una senda misteriosa que algún día nos conduzca a la repoblación espiritual de un mundo no regido por los mercaderes de lo injusto.

-¿Qué es para usted la poesía?

-La conciencia de algo de lo que no podemos tener conciencia de ninguna otra manera y acaso también un acto de legítima defensa contra la obstinada soberbia del poder para mentir.

-¿Se puede vivir de la poesía? ¿En qué situación cree que se encuentra este género?

-Digamos que no se puede vivir sin ella. Su situación, como siempre lo ha sido, es la de los discursos precarios, el de la resistencia. Un poema no son banalidades bien entonadas escritas en la mitad de una página, y si a algo se ha resistido en cualquier circunstancia la poesía es a ser objeto de consumo, su propia naturaleza la hace desobediente, insumisa a todas las formas de sometimiento del mercado.

 

Más de cerca

¿En este tiempo de verano, es más de playa o de piscina? Las aguas del Averno.

¿Prefiere el mar o la montaña? Las vivas montañas de coral bajo el mar de plástico.

¿Qué elegiría entre chill out y chiringuito de verano? Mejor una sonata de otoño.

¿Utiliza con mayor frecuencia el SMS o el Whatsapp? Prefiero la conversación cara a cara.

¿Es partidario de las redes sociales? ¿O cree que solo sirven para fanfarronear? Depende del mensaje.

¿Elegiría entre carne y pescado? Cerezas de un jardín frente al mar.

¿Y entre pescado y marisco? Pan, los poetas siguen pidiendo pan.

¿Es más de cenar fuera o de quedarse en casa y cocinar algo usted mismo? Mejor salir a escuchar el mensaje de las estrellas fugaces.

¿Para viajar prefiere el norte o el sur de España? El quinto punto cardinal, el de la fraternidad.

¿Prefiere viajar solo o es de los que disfruta de la buena compañía? Con el ángel laico de la sombra uno nunca viaja solo.

¿Es de los que pagan por un buen asiento en los aviones o deja que se lo seleccionen aleatoriamente? No son mal sitio las alas para quien no las tiene.