El Camino a Fisterra alivia las batallas perdidas contra el cáncer

Un toledano pedalea desde Benidorm en recuerdo de su madre, y un almeriense, en el de su hermana


carballo / la voz

Desde hace años llegan a Fisterra, con regularidad, caminantes y ciclistas de todo signo, de todas partes, y por mil razones, muchas de ellas solidarias. Pero justamente esta semana han coincidido en el tiempo, y casi en el espacio, un par de ellas y relativamente similares.

Por una parte, Daniel Pérez, de Palomeque (Toledo), comenzó el lunes un periplo desde Benidorm, que concluirá el día 12 en el Cabo fisterrán. Lo hace para recordar a Juani, su madre, fallecida debido a un cáncer, y de paso recaudar fondos para la Fundación Cris contra el Cáncer. De hecho, si se unen ambos conceptos en el buscador de Internet (incluso solo El viaje de Juani) aparece toda la información para las personas que quieran contribuir en esta causa solidaria. En plena ruta, hoy habrá parada especial en su pueblo, con un acto junto a sus vecinos, que están siguiendo con gran interés su ruta. De hecho, el impacto mediático, incluso nacional, está siendo impresionante.

Dani, durante una parada en pleno esfuerzo (en su espacio de Facebook también se puede seguir, con remisión a su canal de Youtube) señala que el proyecto surge tras la muerte de su madre, a finales el año pasado. Ella lo estaba esperando en Santiago, por sorpresa, cuando él terminó el Camino. Hablaron de hacer una ruta juntos, pero ya no pudo ser.

Daniel explica que acaba cada día en su bicicleta seguido de una caravana en la que van su padre, su novia, y tres amigos de su trabajo, «que son los que graban todo». La elección de Fisterra es por ser «el sitio más occidental, al que yo quería ir con mi madre». Asegura que se trata de «un reto emotivo, duro al menos en los primeros kilómetros». Y, sobre todo, añade, «un homenaje a mi madre». Está muy agradecido por el apoyo recibido. «La verdad es que no esperaba tanto», reconoce.

Desde Gata

La otra historia paralela en el tiempo la protagoniza Antonio Javier Sánchez Nieto, un legionario de 42 años, jubilado debido a una lesión por un accidente (tiene una discapacidad del 50 %), que partió de Almería hacia Fisterra esta semana, con la intención de unir su Cabo, el de Gata, con el de la Costa da Morte, según relata a La Voz de Almería. También en bicicleta, con un pequeño remolque para su perro, y sobre todo con el recuerdo de su hermana, fallecida de cáncer hace apenas tres meses. Ella aspiraba a navegar por el Atlántico, pero no pudo ser. Sus cenizas viajan con Antonio Javier, en un pequeño recipiente colgado de su cuello. También hay fines solidarios en su periplo, de nuevo para ayudar a quienes luchan contra esta y otras enfermedades.

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