«Había tantos naufragios en Galicia que el salvamento era imprescindible»

Ángel Fernández Acción, marino y funcionario de Marina Mercante jubilado, coprotagonizó la creación del Centro de Coordinación de Fisterra


viveiro / la voz

Han pasado casi nueve años desde que Ángel Fernández Acción (Aranga, A Coruña, 1948) se jubiló como coordinador de seguridad marítima en la Capitanía de Burela, donde trabajó desde finales de 1993. Con el salitre incrustado en su ADN, el puerto y las gentes del mar son su referencia vital. Dejó atrás cerca de veinte años de navegación como radiotelegrafista en mercantes para incorporarse en 1985, «por oposición, al Servicio de Tráfico Marítimo de Tarifa (Cádiz), embrión del actual salvamento español, reconocido como uno de los mejores del mundo». Ahí «se fraguó el Centro de Salvamento Marítimo de Fisterra», el segundo de España, impulsado por profesionales que desde el otro extremo de la península convencieron a Marina Mercante con un argumento contundente: «Había tantos naufragios en Galicia que era imprescindible controlar el tráfico, la navegación».

En mayo de 1992, se inauguró la sede en el monte Enxa, reforzada después por lanchas y buques de salvamento, helicópteros... La Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo y la Xunta sumaron esfuerzos desplegando medios y personal que tantas vidas han salvado en tres décadas.

A pie de muelle, en la Burela lucense a la que se trasladó a finales de 1993, Ángel Fernández Acción recuerda cómo comenzaron en España y en Galicia los ángeles de la guarda de las gentes del mar. «Con mucho cariño» nombra a sus compañeros: «Mi entrañable amigo Javier Herce, Javier Gárate (jefe del centro de Tarifa), Luis Cerrillo, Emilio Pereda, Ángel Montero, Julio Ibáñez, Maximiliano Gómez, Jesús Fernández y Antonio Sánchez». Con un «equipo técnico bastante simple», en Tarifa informaban a los buques que navegaban por el Estrecho de Gibraltar, difundían informes meteorológicos, avisos a navegantes... Desde allí, «compartiendo inquietudes y visión de futuro, consideramos muy conveniente crear un centro de coordinación del tráfico en Fisterra, similar al Estrecho por buques en tránsito, confluencia de derrotas, tráfico de mercancías peligrosas y, sobre todo, porque las estadísticas de accidentes en mercantes y especialmente en pesqueros eran muy superiores a las de cualquier otra zona española».

En mayo de 1986 Marina Mercante les encomendó un estudio y una propuesta para controlar la navegación en el noroeste español. Sin Internet ni comunicaciones por satélite, lo primero fue encontrar un lugar desde donde emitir y recibir señales de radar y radio. Descartaron el monte Iroite porque ya albergaba la Estación de Vigilancia Aérea, y eligieron el monte Enxa, «próximo a Porto do Son y con visión directa hacia todo el horizonte». Con repetidores en otros montes, podían cubrir la costa gallega «hasta unas 40 millas mar adentro».

En junio de 1987 siendo ministro de Transportes Abel Caballero, Marina Mercante aprobó el centro de Fisterra y consignó 400 millones de pesetas (unos 2,4 millones de euros) para una primera fase. Y en el verano de 1988 envió a Fernández Acción a Porto do Son como delegado, para construirlo y ponerlo en marcha.

«Negociaciones y buena voluntad» para acoger a los ángeles de la guarda del mar

A partir de febrero de 1988, Fernández Acción, desde un despacho del Concello de Porto do Son, representó a Marina Mercante ante ese Concello (sede del centro de salvamento en el monte Enxa y de una base en el Tahume), y los de Malpica y Muxía (para instalar controles remotos en los montes Bea y Xastas), así como de Mazaricos (repetidor de enlaces en el monte Aro). «Negociaciones laboriosas, siempre con muy buena voluntad de autoridades locales y particulares, con paciencia y ofertando siempre algo a cambio, pero sin ninguna expropiación ni pago económico», permitieron disponer de terrenos y permisos de paso.

A mediados de 1989 Manuel Nogueira relevó a Acción como delegado. Al año siguiente se adjudicaron las obras del Centro de Salvamento Marítimo de Fisterra. Se inauguró el 3 de mayo de 1992, con Josep Borrel como ministro de Transportes. Ese año nació la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima.

Prevenir y evitar accidentes en el mar incluía la separación del tráfico de mercantes de la costa, para alejarlo de los caladeros de y proteger a los pesqueros. El inicial de cinco millas se amplió a nueve, después a 21 y, tras el siniestro del Prestige, los buques con mercancías peligrosas deben navegar por pasillos virtuales situados a 42 millas de Galicia. Eso y los medios de salvamento mejoraron la seguridad.

Con todos los detalles, documentos y fotos, Fernández Acción cuenta la genésis del salvamento en su libro Tarifa-Finisterre, del control de tráfico marítimo al salvamento en España, editado por otro lobo de mar, Paco Nieto, coprotagonista de la Guerra del Bonito, armador y propietario del Restaurante Sargo de Burela.

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