«Conseguimos cousas con moito sacrificio, sobre todo das nais»

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

FISTERRA

FOTO MANOLO

FOTOS CON HISTORIA | Las movilizaciones en el colegio Martín Freire (ahora Mar de Fóra) arrancaron con un pararrayos y duraron año y medio

28 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La foto. Encierro. Un día después de que el fotógrafo Manolo Felípez tomara esta instantánea, una veintena de agentes de la Guardia Civil entró de madrugada en el Concello de Fisterra para desalojar a los padres, alumnos y docentes del colegio Evaristo Martín Freire (ahora Mar de Fóra) que llevaban días encerrados porque exigían mejoras tales como calefacción o eliminación de goteras. Las protestas por las deficiencias arrancaron ya a finales de 1990 y llegaron a su nivel máximo en los primeros días de abril. El 10, los concentrados fueron expulsados de la casa consistorial por petición del alcalde, Valentín Castreje, que incluso denunció a algunos.

Jorge Parri

Las protagonistas. Madres de alumnos. La comunidad educativa del entonces colegio Evaristo Martín Freire de Fisterra, junto a alumnos adolescentes y algunos profesores y padres mantuvieron un largo conflicto con el gobierno local. Algunas de esas madres son Teresa Fernández, Milagros Riveiro, Lola Insua, María Suárez, Manuela Valdomar, Teresa y Ana Rosa Tarrela, que aparecen en la instantánea actual, justo 28 años después de aquellos hechos con los que se consiguió incluso cambiar el nombre del centro educativo, que pasó a llamarse Mar de Fóra. Los padres consiguieron mejoras necesarias como el gasoleo para poner en marcha la calefacción.

La historia. En 1989, el colegio de Fisterra llevaba el nombre de un falangista de Ciudad Real que se había alistado voluntario para luchar contra Franco y había llegado a ser gobernador de A Coruña, todo ello durante la dictadura, ya que murió en 1972. Durante año y medio, entre finales de 1989 y mediados de 1991, los dos apellidos de aquel colaborador de Fraga en el Ministerio de Información y Turismo entre 1966 y 1969 salió en numerosas ocasiones en la edición local de La Voz de Galicia.