La Resurrección de Fisterra dobla la asistencia del 2018

La Virgen de Pascua volvió a escena 22 años después gracias a una nueva talla que se estrenó ayer en la representación


fisterra / la voz

El guion era conocido y el resultado previsible, pero aún así se superaron las expectativas en un caso y en el otro. Tanto en la calidad y emotividad de la representación, como en la afluencia de gente a Fisterra, que estuvo abarrotada desde las misas de la mañana hasta bien entrada la tarde y, sobre todo, en el momento cumbre del mediodía.

«Xa todos estes días ías arriba e se tiñas que baixar por algo á vila case che era mellor vir andando que coller o coche», explicaba Miguel Benlloch, que a parte de ser uno de los colaboradores principales de la parroquia, también interpretó ayer su papel de apóstol.

Los principales protagonistas volvieron a ser María Díaz, como María Magdalena, y Carlos Álvarez, como San Pedro, aunque el excelente resultado de la representación de ayer, en realidad se debe al trabajo de un muy numeroso grupo de personas, que va desde los soldados romanos hasta los voluntarios de Protección Civil, pasando por las jóvenes de la Danza de Paus; algunas de ellas integradas en Xaldón y en otros grupos de baile, con lo que exhibieron calidad interpretativa.

Es el producto de un mes largo de trabajo, que ayer se vio recompensado con un entorno de Santa María das Areas y, en general todo el pueblo, a rebosar de fieles, turistas y vecinos de la zona que pasaron el día en Fisterra.

El acto central, para el que no lo conozca, arranca con el estruendo y el acercamiento al sepulcro de María Magdalena y María de Santiago, donde reciben del ángel la noticia de la resurrección y bajan para comunicársela a Pedro y Juan, que son los primeros en subir, después acompañados por el resto de apóstoles. Los diálogos, el sonido -el canto del Aleluia sobre todo-, los trajes y la implicación de los fisterráns crean una atmósfera única en la que ayer no faltó nadie, salvo el viento endiablado del año pasado, con lo que los organizadores calculan que la afluencia de visitantes es más que probable que se haya doblado.

La principal novedad de esta edición fue el encuentro de la Virgen de Pascua con el Cristo resucitado. Se recuperó la tradición 22 años después, gracias a que la parroquia ha incorporado esta nueva talla de la Virgen María, mucho más serena y luminosa, como es lógico, que la de los Dolores.

La consecuencia directa de tanto éxito, alimentado por el buen tiempo, fueron los locales de hostelería llenos, ya incluso durante la semana, en los que ayer costaba encontrar un hueco para el vermú. Y la parte negativa, la evidencia de que queda mucho por mejorar en servicios y concienciación, ya que incluso el alcalde se quejó en las redes sociales al ver sacos de basura fuera de los contenedores.

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