Las marquesinas de la zona destacan por su falta de armonía y el mal o pésimo estado

La Xunta quiere homogeneizar el diseño, con uno para la zona rural y otro para la urbana


carballo / la voz

En la Costa da Morte hay centenares de marquesinas en las paradas de autobús que se caracterizan por dos cosas: uno, la falta de armonía estética (un problema extensible a toda Galicia), con la coexistencia de elementos que llevan incluso desde los años 80 hasta las más modernas de acero y diseño acertado. El otro, el pésimo o mal estado de una buena cantidad de ellas. Así que a la Xunta le espera mucho trabajo por delante con ese plan que acaba de anunciar de implantación de nuevos modelos para poner coto al feísmo al lado de las carreteras, armonizar un poco este servicio, y dar mejores abrigos a los usuario.

Solo hay que recorrer la AC-552 desde Fisterra hasta Carballo para constatar la enorme diversidad de modelos, diseños y materiales empleados en los últimos años. Y para ver de paso paneles rotos, algunos fruto de accidentes o del desgaste del tiempo, pero lo que más daño hace es el vandalismo. A los gamberros tal vez los estimula la soledad de algunas marquesinas para disfrutar rompiéndolas. En zonas urbanas o de mucho uso eso ya no pasa, como en el casco urbano carballés, especialmente en la zona del Rego da Balsa o la Vázquez de Parga. En la capital de Bergantiños, y hacia A Coruña, el uso vuelve a ser importante gracias a la gratuidad de las tarjetas de transporte para los jóvenes y los descuentos en el área metropolitana. En la AC-552, y desde luego en numerosos puntos del interior donde apenas hay ya escolares y se han reducido las paradas, la situación es mucho peor. Hay marquesinas que llevan más de diez años deshechas. En mitad de la cuesta del Carrizal, en el cruce hacia Ferreira, la que más tiempo llevaba por los suelos ya ha desaparecido. En frente resiste una que más bien parece un cobertizo de latón. Son dos buenos ejemplos de falta de armonía. Las que llevaban la publicidad de Caixa Galicia (y la antiguas verdes de la Diputación) demuestran dureza, pero también apego a la suciedad (derivado de la falta de mantenimiento).

Otras están sirviendo como punto de apoyo de carteles de fiestas y anuncios variados, o de pintadas sin más. Claro que también las hay que cumplen de sobra con su cometido.

El vandalismo o la falta de mantenimiento afectan a muchos modelos

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Las marquesinas de la zona destacan por su falta de armonía y el mal o pésimo estado