La dotación y, sobre todo, el uso de los puntos limpios necesita mejorar

Muchos concellos optan ya por la recogida puerta a puerta como método más efectivo

T. Longueira
Carballo / la voz

«Era un plástico do silo enterrado no río e tiña uns 70 metros de lonxitude. Eu non vira nunca nada así», recordaba ayer el presidente de la asociación de pescadores Río e Mar de Baio, David Gómez, sobre el hallazgo realizado durante una de las limpiezas en el río Grande, que ilustra cuanto camino queda aún por recorrer en cuanto a gestión de residuos y, particularmente, en dotación y utilización de los puntos limpios. El propio Concello de Zas, como otros muchos, tiene un servicio gratuito de recogida a domicilio que hasta este agosto llevaba retiradas casi siete toneladas, pero, aun así, por falta de información o de conciencia, se siguen produciendo este tipo de atentados ambientales.

También es cierto que en las comarcas de Soneira y Fisterra, a excepción de los puntos limpos de Vimianzo y Muxía, falta dotaciones específicas. De hecho, la gran mayoría de los municipios han optado por la recogida puerta a puerta, gratuita y planificada. En Camariñas la hacen todos los viernes e incluso se llevan pequeñas cantidades de escombro, en Fisterra cada 15 días... Eso sí de la tan cacareada intención de mancomunar dotaciones como esta no hay más que los anuncios, que ya vienen del año 2010. En los tres años que van de mandato a duras penas han conseguido cambiar los estatutos, como se queja el teniente de alcalde de Fisterra, Xan Carlos Sar.

Ahora bien, sí se notan efectos positivos. El concejal de Obras de Camariñas dice que ellos ahora lo que encuentran tirado son, básicamente, escombros «e non cantidades pequenas, vese ben que é algo planificado».

Por su parte, el jefe de la Policía Local de Muxía, Manel Blanco, explica que ellos tuvieron que poner cámaras porque había mucha gente -incluso de fuera del Concello que tienen que pagar una pequeña tasa- que dejaban los residuos fuera del recinto a cualquier hora, no solo a las indicadas. Funcionó, cada vez se recicla más (algo que también se nota en las facturas para el Ayuntamiento) y ahora la principal problemática son los recolectores de chatarra que desarman electrodomésticos se llevan lo que les interesa y dejan tirados lo materiales inservibles.

En la comarca de Bergantiños, todos los concellos tienen punto limpio, con la única excepción de Coristanco. El de A Mezquita, en Ponteceso, está gestionado de forma mancomunada por Ponteceso, Cabana, Laxe y Malpica, que se reparten los gastos. En Carballo hay punto limpio desde el 2003 y su concesionaria, Urbaser, lleva la gestión, con un gasto anual aproximado de 300.000 euros, según apuntó el edil de Obras, Luís Lamas. El concejal explicó que los ciudadanos «pouco a pouco vanse concienciando do seu uso», además de que cada vez hay menos «vertedoiros incontrolados en Carballo».

Lamas recordó que optaron por la mano dura con los infractores: «Algúns xa foron identificados e sancionados e, incluso, nalgún caso, hai pena de prisión confirmada polo xuíz».

En A Laracha invierten 32.000 euros al año en el servicio del punto limpio municipal. Y aunque cada vez es más usado, en los últimos años desde el Concello se han advertido en varias ocasiones de la retirada de varios puntos de vertido incontrolados.

En Cerceda, el punto limpio, situado en el polígono de O Acevedo, es de gestión municipal directa, según explicó la edila y teniente de alcalde, María Viqueira: «Temos unha persoa do Concello para eses traballos». La instalación se puso en marcha en el 2002 y permanece abierta de lunes a viernes, de cuatro a ocho de la tarde, y los sábados, de diez de la mañana a dos de la tarde.

En Coristanco llevan 14 años a la espera de un recinto de recogida de voluminosos

Coristanco es el único concello de la comarca de Bergantiños que carece de este servicio. De hecho, los vecinos acumulan ya la friolera de 14 años de interminable espera. Sucedió en julio del 2004 cuando el entonces alcalde, Antonio Pensado Plágaro, solicitó a la Consellería de Medio Ambiente la construcción de una infraestructura.

Por aquel entonces, tanto Pensado como el edil de Obras, Juan García Velo, iniciaban los trámites ante el departamento de la Xunta, dirigido por el popular Agustín Hernández. El Concello estuvo varios años a la espera de los permisos. Ante los retrasos en la puesta en marcha, el entonces regidor habilitó una especie de recinto provisional de recogida de voluminosos en el lugar de Segufe, aunque tal y como confirmó ayer el mandatario, Abraham Gerpe, carece de permisos. Para no dejar sin servicio a los coristanqueses, el Concello firmó un convenio «ventaxoso con Sogama» para la recogida y traslado de los residuos a Cerceda.

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