Tres cuartos de siglo del derribo de un avión americano en Langosteira

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN LA COMARCA | El 28 de agosto de 1943 caía en la playa de Fisterra un bombardero que había sido alcanzado. Uno de los tripulantes murió


Carballo / la voz

Los protagonistas. La tripulación y el avión. Frederic William McKinnon, piloto; Wayne B. Cooper, copiloto; John L. Beckner, oficial de derrota, fallecido; Lawrence W. Hennecke, bombardero; Robert C. Snell, ingeniero; J. W. Evans, asistente del ingeniero; Joseph Jack Richter, operador de radio y ametralladora; Lewis A. Rutkowsky, igual función; Carrol B. hart, ametrallador, y Taylor F. Shaw, operador de radio y ametralladora. El avión en el que servían era un Consolidated B-24D Liberator, apodado Old Blessie, The Contended Cow (La vieja Bessie, la vaca contenida).

La historia de la Costa da Morte incluye también algunos episodios de la primera guerra mundial y numerosos de la segunda, que se conservan sobre todo gracias a la memoria de unas pocas familias y un puñado de estudiosos con la documentación que atesoran, pero apenas hay imágenes. Con las habituales y magníficas excepciones.

Uno de esos episodios fue la caída a la playa de Langosteira, en Fisterra, de un avión militar estadounidense, un bombardero Liberator B 24-42. El suceso ocurrió hace casi 75 años justos. La efeméride fue el pasado 28 de agosto. Ese día, en 1943, se precipitaba al agua el aeroplano, perteneciente al prime escuadrón del 480 grupo antisubmarino. Lo que ocurrió ese día y los posteriores ha sido documentado con detalle por Agustín Ruzafa, un estudioso de estos temas, que mantienen un blog dedicado precisamente a los sucesos de la Segunda Guerra Mundial en Galicia. Cita datos de diversas fuentes, y destacan las aportaciones gráficas (del avión en el mar no hay imágenes) de Lily Díaz Rivas, perteneciente a una conocida familia fisterrana que ayudó a la tripulación.

En el avión viajaban diez tripulantes. Habían partido de su base en Marruecos, en una patrulla antisubmarina. Horas después se toparon con otro avión, un FW200 Condor alemán. Comenzó el intercambio de disparos, y el americano sufrió graves daños, con fuego en dos motores. Tuvo que amerizar de manera violenta en Langosteira, a unos 200 metros de la orilla. Beckner, oficial de derrota, murió por las heridas de bala.

Dos barcos de Fisterra acudieron en su ayuda, el Dejen Paso, cuyo patrón era José Canosa, que recogió a siete tripulantes; una lancha patroneada por Antonio Romero, que rescató a otro, y la motora Lili, de José López Castreje, que cogió al noveno.

Por los datos que maneja Ruzafa, quedaba la cola del avión a la vista, y explotó a los pocos minutos, seguramente volado por la propia tripulación. Los tripulantes Hart y Snell estaban heridos graves, y fueron atendidos por el médico de Mallas, Juan Vázquez. A otros, en Fisterra, los atendieron Desiderio Paz Figueroa y Francisco Esmorís Recamán. El resto, alojados en casa del agente de policía marítima Manuel Mayobre Calderón. Los más graves -añade en el relato- irían al hospital militar de A Coruña. El resto se quedaron en un hotel de Corcubión. Irían todos después a Madrid, y más tarde a Marruecos, vía Gibraltar.

El aviador fallecido, J. L. Beckner, cuyo cuerpo quedó enganchado en la zona de radar, fue enterrado en el cementerio de San Martiño, y años más tarde su familia acudiría a llevarse sus restos. Ahora están sepultados en el cementerio americano de Lorraine, en el este de Francia, muy cerca de la frontera alemana, tan impresionante como los que han tenido mucho más eco al otro lado del país, en Normandía.

En San Martiño, con el mar al fondo, el ataúd se cubrió una corona de flores confeccionada por las mujeres de la familia Rivas.

El informe del ayudante de Marina de Corcubión recogía los datos facilitados por Mayobre. Pero también destacaba la labor humanitaria de este y del pueblo en general. En la casa de Mayobre Calderón se acogió a algunos de los tripulantes y se les ayudó en todo lo necesario. Su familia, que es la familia Rivas, recibió una carta de agradecimiento del Consulado Americano en Vigo en nombre del Gobierno.

Otros incidentes similares

Entre 1941 y 1944 se produjeron diversos incidentes aéreos en las playas de la comarca. Tal vez el más conocido sea el aterrizaje de emergencia un Douglas Invader en la playa de Traba, inmortalizado por el fotógrafo laxense José Vidal. Fue el 22 de octubre de 1944. Un vecino, Jesús Valiña Rodríguez, fue un testigo privilegiado de toda la operación. El piloto, Eugene Casale, tiene 97 años y aún vive. Reside en su casa de Connecticut.

En Fisterra también se produjo un aterrizaje de emergencia en enero de 1941 de un Bristol Blenheim de la RAF. En enero del 42, un Kondor amerizó en la ría de Camariñas. En julio de ese mismo año, cerca de las Sisargas se vio un combate aéreos entre dos Wellington y de un Junker alemán. Cayeron dos al agua, y los barcos locales colaboraron en los rescates. El año 1942 fue muy activo en batallas aéreas, ya que en agosto un Lancaster fue tocado por dos Junkers, y acabaría cayendo en Langosteira. Son algunos de los diversos ejemplos recogidos con los años.

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