El cierre de la sardina añade aún más presión al pulpo

Los xeiteiros de Fisterra se han visto obligados a cambiar el aparejo por la nasa, con escaso éxito


cee / la voz

El cierre de la pesquería de la sardina no le afecta solo a embarcaciones grandes de una decena de tripulantes, sino que deja víctimas mucho más pequeñas y silenciosas aunque muy importantes, al menos históricamente, para los puertos de la Costa da Morte. Es el caso del de Fisterra donde llegó a haber más de 200 xeiteiros, y esta arte era la clave absoluta del trabajo pesquero del verano, llegaron a quedar dos y ahora, que se había recuperado un poco al abrigo de los buenos precios del pescado, los ocho que más o menos se dedican de manera habitual se han visto obligados a dejar el aparejo en tierra. Se han cambiado a las nasas por pura necesidad, pero con escaso éxito: primero porque ni el pulpo ni las nécoras están en su mejor época y después porque se trata de especies a las que ya se dedicaba el resto de la flota, con lo que únicamente han venido a añadir más presión sobre estos recursos.

«Vas porque de algo hai que vivir, pero eu este día matei seis quilos [de pulpo] que non me dan nin para a carnada. Os do cerco pois aínda poden ir á xarda, ao cabalón,... pero nós ou collemos sardiñas ou non collemos nada, así que tivemos que meter todos para terra e cambiar para a nasa, cando o polbo e á nécora xa non é tempo e non valen para nada e ademais xa ían os outros. Agora, que tanto falan de protexer o recurso, engadímonos nós», se queja Mario Traba, uno de los últimos supervivientes de esta arte centenaria que, curiosamente, aún tratándose de lo más artesanal que hay, está sujeta a cuotas, algo que desde el sector y entre los defensores de la flota tradicional rechazan de plano.

«Nós debiamos ser unha especie protexida, en calquera outra sitio de Europa o seriamos, porque isto é historia viva destes pobos mariñeiros e ímonos dar conta cando desapareza de todo. Trátannos de arte á deriva, cando o aparello vén e vai canda nós e unha caixa de mixtos que vén polo mar abaixo rómpeo, porque é case como papel de libriño», explica Traba, quien, además, pone de manifiesto que al ser la sardina una especie migratoria este año ni siquiera han tenido ocasión de capturar los 50 kilos que les tocaban por tripulante y día. Su tiempo empezaba ahora, a partir de finales de este mes, y el cierre les llegó antes. De hecho, históricamente, hicieron vedas naturales de octubre a mayo, «porque ninguén ía sardiña cando non tés a quen vendela».

El concejal de Pesca de Fisterra, Xan Carlos Sar, que lleva tiempo pidiendo que el xeito salga del sistema de cuotas dice que ahora que tanto se apuesta por el turismo a los visitantes habrá que darles «sardiña mediterránea, centola francesa, lubrigante canadiense e zamburiña de chile», mientras se desprecian los recursos propios, debido a que los gobiernos tanto autonómico como estatal «tragan e achantan» sin rechistar todo lo que viene de Bruselas.

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