El presunto asesino del fisterrán Idilio Liñeiro se enfrenta a 27 años de cárcel

Andrés Santos admitió que le compraba droga pero negó que fuese él quien lo mató

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cee / la voz

El muxián Andrés Santos Domínguez que tenía 41 años cuando el 12 de diciembre del 2016 acabó supuestamente con la vida del fisterrán Idilio Liñeiro Marcote, se enfrente a una pena de 25 años de cárcel por los cargos de asesinato y robo con violencia. Eso a tenor de lo solicitado por la Fiscalía, porque la acusación particular eleva hasta 27 la solicitud de condena en el contexto del juicio que se está llevando a cabo en la Audiencia Provincial de A Coruña y que se dirime por el procedimiento de jurado. Serán ciudadanos de a pie los que determinen si el muxián fue quien asesinó a su suministrador de drogas, para robarle el dinero que guardaba en su domicilio.

Por el momento, lo que ha quedado acreditado en el transcurso del juicio, que continuará el jueves y se alargará hasta el próximo día 18 de julio, es que el acusado conocía a la víctima y que la visitaba con asiduidad para comprarle cocaína, ya que también está acreditada la relación de Liñeiro con el tráfico de drogas, al menos con su distribución al por menor. De hecho, ya había sido condenado con anterioridad por este motivo.

El propio Andrés Santos reconoció durante la vista que existía esta relación y que visitaba con frecuencia el piso de Liñeiro para adquirir estupefacientes, pero negó cualquier relación con su muerte y con la sustracción de bienes del domicilio, incluida una cantidad importante de dinero. «Yo no maté a nadie. Yo no cogí nada de esa casa», declaró el acusado, según recogen distintas agencias informativas, en un relato que casa poco con lo que apuntó la investigación policial sobre lo ocurrido aquel 12 de diciembre del 2016.

Aunque se trata de circunstancias que deberán ser ahora acreditadas a nivel judicial, fuentes de la investigación recuerdan, como ya expusieron en su día, que existen numerosas pruebas que señalan a Santos Domínguez, entre ellas que la Guardia Civil encontrase en su domicilio, cuando fue detenido, justo tres meses después del asesinato, distintos efectos propiedad de la víctima.

Sin embargo, la defensa del muxián -sin antecedentes por delitos de esta gravedad, pero también vinculado a las drogas desde hacía muchos años- incide en su inocencia. Mantiene la teoría de que el acusado desconocía que Liñeiro guardase grandes cantidades de dinero en su casa -algo que a la postre se supo que era de dominio público en el mundillo- y que incluso cuando abandonó la vivienda, en las inmediaciones de la recta de la Anchoa de Fisterra, dejó el portal del edificio abierto porque el propio Liñeiro de dijo que esperaba más gente. Un relato que no casa para nada con la versión de la Fiscalía, que da por acreditado que Andrés Santos quedó con su suministrador de estupefacientes como hacía de manera asidua, pero, una vez en la casa y «conocedor del acopio de dinero», supuestamente le propinó «varios golpes de manera virulenta en la zona de la cabeza con un instrumento contundente».

Ahora será el jurado el que determine o no la culpabilidad de Santos y los magistrados de la Audiencia los que decidan qué pena le corresponde, que podría llegar a los 27 años que pide la familia. En cualquier caso, antes de finales de mes debería quedar resuelto un crimen que conmocionó Fisterra en vísperas de las Navidades del 2016 y que dio lugar a numerosas especulaciones, incluso con el señalamiento público de inocentes.

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