La muerte repentina de tres vecinos con menos de 50 años de edad tiñe Fisterra de luto

Son José Castiñeira Duarte, Pepucho; José María García Meijide y Francisco Javier Díaz Louzán


cee / la voz

«¡Menudo día!», exclamaba ayer un fisterrán, que también es de su misma generación, porque el pueblo entero vive con consternación y luto las últimas horas, después del fallecimiento de tres vecinos, todos ellos menores de 50 años, en circunstancias y lugares distintos, pero en un corto espacio de tiempo.

Ayer de madrugada fue localizado el cuerpo sin vida de José Castiñeira Duarte, Pepucho, el hijo mayor de los fundadores del conocido restaurante Tira do Cordel y pieza fundamental en su cocina. Tenía 46 años y deja dos hijas veinteañeras, también profesionales de la hostelería. La fama del establecimiento, y particularmente de las lubinas a la parrilla que ahora preparaba él, hizo que ayer a través de las redes sociales llegasen cientos de condolencias de muchos puntos de Galicia y de fuera de ella. Aunque había sufrido problemas de salud con anterioridad se desconocen todavía las causas de su muerte, así como el día y la hora en que será enterrado, porque según señalaron ayer desde la funeraria San Antonio, el cuerpo todavía llegó a A Coruña al filo del mediodía para la autopsia.

La capilla ardiente de José María García Meijide, de 43 años y natural de Ribeira, aunque hijo de un agente de policía ya jubilado de Fisterra, está instalada en el tanatorio San Antonio. Los oficios en su memoria serán a las 18.00 horas y el funeral a las 20.00 horas.

Por contra, tampoco se conoce todavía -o al menos ayer en las funerarias no tenían aún noticia- cuándo llegará el cuerpo de Francisco Javier Díaz Louzán, Camacho, otro fisterrán de la misma edad, que desempeñó varios trabajos en la zona y en A Coruña, pero ahora residía en Luxemburgo.

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