Fisterra apuesta por la peatonalización, ahora ya con una normativa formal

La ordenanza, aprobada solo por el gobierno, flexibiliza el acceso vecinal y profesional


cee / la voz

La peatonalización parcial de la calle Real y la Praza da Constitución de Fisterra levantó muchas ampollas políticas y sociales, en parte por la forma en la que se hizo, de ahí que el pleno municipal acaba de aprobar una ordenanza para regular, ya de manera más formal, tanto esta peatonalización como cualquier otra que en un futuro se pueda llevar a cabo en la localidad.

Como en la mayoría de estos casos están excluidos los vehículos de emergencias y las bicicletas y se establecen excepciones, que son aquellas personas, vecinos y profesionales fundamentalmente, que disponen de tarjetas que les habilitan a circular por esa zona y también que acredite la necesidad de entrar con un vehículo, bien comunicándolo previamente en el Concello o justificándolo en el plazo de dos días hábiles. Los peatones tienen preferencia y la velocidad máxima es de 10 kilómetros por hora.

En términos resumidos, tienen derecho a tarjetas de pase los vecinos (las 24 horas sin superar los 30 minutos), las vehículos comerciales para carga y descarga (de 8.00 a 13.00 y 16.00 a 19.00 horas, un máximo de 20 minutos) y los profesionales como constructores o demás que necesiten entrar para hacer su trabajo (de 8.00 a 19.00).

Para los incumplimientos tipificados y que son de muchos tipos se establecen sanciones de 300 a 1.500 euros e incluso la retirada definitiva de la tarjeta. La Policía Local es la encargada del control, por más que puedan existir otros elementos fijos o telemáticos que regulen el acceso.

«Dáselle maior liberdade de movemento aos residentes para saír e entrar porque, ao fin e ao cabo viven alí, e non se trata tanto de prohibir o tráfico como de limitalo ao mínimo indispensable. Por iso se regulan tempos de permanencia e demais, para tentar compaxinar o uso desas zonas para camiñar co paso dos vehículos na medida en que sexa necesario», resumió el alcalde, José Marcote. El PP no participó en la votación y Xan García (CG) votó en contra porque «humanizar e máis que cortar unha rúa» y pedía más análisis y diálogo.

Al margen de este asunto, la corporación también aprobó, con la abstención del PP y de CG, los presupuestos para este 2018, que ascienden a 3.586.156 euros, de los que 578.977 son para inversiones reales, mientras que el grueso de los fondos disponibles se lo llevan los dos primeros capítulos, que son el de personal y gastos corrientes.

Después de tramitar la desafectación de la zona que va desde el muelle hacia el Castillo de San Carlos, que antes fue de Portos, luego de Costas y ahora pasa al Concello, en la parte más política del pleno el PP preguntó por la bandera azul y por el coste previsto para el festival de Blues (en principio 137.000 euros, con una subvención de la Deputación de 94.000), y CG por la revisión de las líneas eléctricas y telefónicas, entre otras cuestiones relativas a obras.

Desde el gobierno, tanto el alcalde como el portavoz del BNG se quejaron de la falta de propuestas de la oposición.

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