El otro mar de Finisterre está en Toledo y es un embalse

Construido hace 40 años, debe su nombre a la Virgen de Finisbusterre. A su lado pasa el Camino

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carballo / la voz

La toponimia, además de ser una ciencia apasionante para algunos, es también un manantial de conocimientos históricos y hasta de casualidades llamativas. Unas más que otras.

En La Mancha, más o menos por donde nace desde el norte bajando hacia el sur, tras pasar los Montes de Toledo, se encuentra el embalse de Finisterre. Fue terminado de construir hace 40 años, y nunca se ha llenado. Ni siquiera suele pasar de la mitad de su capacidad (ayer estaba tan solo al 13,5 %). Así que su mancha de agua se extiende durante kilómetros por el río Algodor, que es el que lo nutre, creando más bien una gran laguna con mucha riqueza avícola y líquido para el riego. Es un mar amplio y grande: el mar de Finisterre. El otro, muy tranquilo y de agua dulce.

¿Y cómo es posible que a 769 kilómetros de Fisterra haya un lugar similar en origen? Son más fáciles de entender las otras Fisterra, la bretona o la inglesa, que comparten tantas características, incluso geológicas.

La explicación es sencilla, pero no fácil de encontrar. Varios vecinos o responsables municipales de municipios que tocan el embalse, preguntados al respecto, lo desconocían. Pero, como casi en todas partes, siempre hay otros que se preocupan por indagar en sus orígenes, y que gracias a sus aportaciones se va rescatando el pasado, y además visibilizándolo, gracias a la creación de espacios web o de las redes sociales. Uno de ellos es Pedro Antonio Fernández Fernández-Peinado, de Turleque, y el otro, Pedro Casas, de Tembleque, autor del blog Todo Tembleque. En este municipio está la cabecera del embalse; en Turleque, el valle, y quedan aún Mora y Villanueva de Bogas.

Peinado señala que el origen del nombre se encuentra en la Virgen de Finibusterre, situada en otro pueblo distinto, Los Yébenes, más hacia la cola del embalse. Alguien, por alguna razón, debió de parecerle interesante esa denominación en los años 70 para bautizar el pantano completamente, y así le quedó su acepción más evolucionada, Finisterre, para toda la vida. La similitudes no se encuentran solo ahí. La imagen actual de la Virgen de Finibusterre, o Finisterre, es la patrona de Los Yébenes, cuya fiesta se celebra el 12 de septiembre. Pero antes era el 8, el mismo día que la de Fisterra. Ahora ocupa el templo principal, pero durante siglos estuvo en una ermita desaparecida. Probablemente al lado (o debajo) de la autovía. No queda nada de ella. Era, señala este aficionado a la historia, del siglo XIII, el mismo que la iglesia de Santa María das Areas, la patrona de Fisterra. Y hay que remarcar lo de imagen actual, y además relativamente reciente, porque la originaria se perdió. Por lo tanto, de un lugar con menor relación geográfica con el pantano surgió su nomenclatura.

Los de Finibusterre, que es así como ha quedado comprimido y unido, tiene su origen en los tiempos de la Reconquista. Igual que la Fisterra de la Costa da Morte era el fin del mundo conocido, «esta zona era el fin de la tierra cristina», y más allá estaba la musulmana. Otro punto sin retorno. En los dominios cristianos, la Orden de San Juan era la encargada de la repoblación.

Por esta zona también pasa el Camino de Santiago, desde Levante. Cuenta el párroco de Tembleque, Carlos Mansilla Paco, que no son pocos los peregrinos que transitan, sobre todo ahora que llega el buen tiempo. Muy cerca de la senda que utilizan está la ermita del Cristo. El Cristo del Valle, que por cierto salió en romería hace unos días. Lo hace siempre por mayo desde que una vez, en el «año del hambre», lo sacaron en procesión porque no llovía. Y llovió, así que lo agradecen cada año. Nadie lo dice, pero bien pudiera ser el Cristo de Finisterre. El otro, como el otro mar. O como el de la película.

De Finisterra a Filisterra, en este lugar de La Mancha

Peinado maneja numerosa documentación y datos sobre los orígenes de la comarca, como por ejemplos mapas en los que la antigua ermita de la Virgen de Finibusterre aparece como Finisterra o Filisterra, pero en todo caso se trata del mismo lugar. Para entender mejor el Camino a su paso por esta zona, los aficionados a la historia podrían bucear como itinerario de Villuga. Con los datos actuales, no sería nada descabellado realizar la Ruta entre Finisterre y Fisterra, y de una ermita del Cristo a una capilla en la iglesia principal.

En todo caso, el embalse es ajeno a todo este devenir histórico, aunque le deba su nombre. Por cierto, que Ecologistas en Acción apuesta por su demolición, al considerarlo un fracaso histórico, por no haber cumplido nunca la función para la que fue pensado. Sus 133 hectómetros de capacidad son un recurso infrautilizado, casi como el cementerio de Portela.

La hermandad toponímica con Fisterra no termina aquí. Es muy amplia. Hay un Finisterre en Coahuila (México), unido por carretera con La Coruña. En Lecce (Salento), en el sur de Italia, se encuentra la basílica de Santa María de Finibus Terrae. Nuestra Señora de Finibus Terrae, en Olivenza, Badajoz. En Cabezarados, Ciudad Real, la ermita de Finibus Terrae, que solo tiene 12 años. Y en Bruselas, la imponente iglesia de Finistère, de donde parte el Camino.

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