La batalla contra la basura en el mar ya solo se puede ganar con educación

Entidades y voluntarios asumen una utopía en la que falla la sociedad y la política. Ayer, de O Rostro, partió Camino Clean


cee / la voz

Basta un paseo entre las dunas de O Rostro (Fisterra) para asumir que las playas no se pueden limpiar. Allí siguen cucharillas y tapas de botes de leche, junto con el poliuretano de los contenedores -todo del incidente del buque Eloane- además de redes, cabos, boyas, botellas, cajas de fruta y de pescado, latas, palos de caramelos, colillas, bastoncillos, tapones... Las vergüenzas de una civilización entera, o de la falta de ella, transmutadas en plástico.

Y eso que EnArea, el propio Concello de Fisterra y decenas de voluntarios fueron los primeros en reaccionar tras la caída al mar de los contenedores del carguero y centraron en O Rostro sus principales actuaciones. Como ellos, Mar de Fábula, As Píllaras das Dunas, Senda Nova, Voz Natura, Proxecto Ríos, Adega, los pescadores de Baio, Coristanco, Carballo o A Laracha, aficionados a la micología, surfistas, senderistas, mariscadoras y todo tipo de colectivos han impulsado decenas de iniciativas de limpieza y concienciación ambiental en la Costa da Morte.

Pero la batalla está perdida, al menos para esta generación. Lo demuestra cada sucesión de temporales que vuelve a alfombrar con el catálogo de basuras completo los arenales. De nada sirve que los concellos contraten una trilladora cuando ven que viene alguna fiesta y luego esperan la limosna de la Xunta y la Deputación para armar unas cuadrillas en verano. De hecho, ya hay expertos que creen que solo se puede confiar en los niños para que, desde la concienciación y la escuela, armen una sociedad diferente a la actual de usar y tirar.

Camino Clean

Ayer en O Rostro, eran los protagonistas dentro del grupo de medio centenar de participantes en Camino Clean, la iniciativa organizada por la agencia turística especializada en el Ruta Jacobea Tee Travel, que trajo a Fisterra y a Lires (Cee) una jornada de limpieza, convivencia y apuesta por el respecto al medio, entre los peregrinos y entre todos. Javi y Marcos López, Hugo Radío, Pablo e Iván Soutullo, Manuel Troncoso, Daniel Torres y David Bouzada, todos entre los ocho y los 11 años, eran los primeros en tirar de las cajas cargadas con varias veces su propio peso en desperdicios. «Sí que hay mucha basura y a veces también somos nosotros los que la tiramos. No está bien y no debemos hacerlo nunca», explicaba Javi, que se quedó impresionado, y también un poco triste, por no poder salvar a un arroaz ya en descomposición arrastrado por las mareas.

Su madre, Mar Rodríguez, «la jefa» de Tee Travel como bromeaban los niños, ampliaba la reflexión de los pequeños y ponía el dedo en la llaga. «Muchas veces nos dicen: ‘¿por qué traéis a los niños? Que lo hagan los mayores. Que lo hagan los políticos’. Es que no tendría que hacerlo nadie. Las playas no las tiene que limpiar nadie. lo que hay es que no ensuciarlas. Ese debería ser el objetivo. Por eso resulta tan importante la concienciación de los pequeños y también de los mayores», señala Rodríguez, quien advierte lo mucho que nos jugamos todos, en lo ambiental y también en lo económico: «El Camino está muy bien. Somos mucha gente comiendo del turismo, pero no podemos acabar con la zona. Todos necesitamos mantener lo que es nuestro y la gente de aquí también tiene que poner su granito de arena. Parte serán los turistas, pero hay muchas cosas que no las tiran ellos», sentencia.

Científicos del CSIC descubren que los plásticos estimulan el crecimiento de las bacterias

Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con la Universidad de Viena han estudiado como afectan los residuos plásticos vertidos en el mar a los niveles más bajos de la cadena trófica, los microbios. El trabajo, liderado por Cristina Romera, y acaba de publicar la revista Nature Communications, consistió en exponer a radiación solar durante períodos de una semana y un mes los distintos tipos de plásticos que hay flotando en el mar. Observaron que todos ellos liberan carbono orgánico, 23.600 toneladas al año, según sus cálculos. A esa agua marina le añadieron bacterias que «en cinco días habían consumido el 60 % del carbono orgánico disuelto liberado por el plástico». Si en los océanos flotan en la actualidad, según las estimaciones cinco trillones de trozos de plástico y se prevé que aumenten hasta 10 veces en el próximo decenio, no resulta difícil imaginar el desastroso impacto que puede tener para el medio marino.

Culpables, todos

El mar no es un vertedero. Lo fue durante muchos años y así está. Cada temporal, las olas escupen toda la basura que recibe día a día. La marea deja una firme línea de plásticos, botes, latas, cabos, recipientes y restos de calzado y de ropa, cuando no objetos habituales de la higiene. No hay manera de sacar tanta suciedad, dañina en todos los conceptos. Resulta agotador. La única solución es que todos evitemos tirar los residuos al agua.

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