Carballo / La Voz

Festivos, vacaciones y fiestas de guardar están para el disfrute colectivo, no hay lugar para la vergüenza o para las clases que establece la siempre odiada pirámide de poder: bajo una careta y con el disfrute por bandera todos los ciudadanos somos iguales.

Y sino que se lo digan a las numerosas personalidades, alcaldes y ediles que se dejaron ver la pasada semana por las fiestas de disfraces de la comarca caracterizados con los atuendos más curiosos y divertidos. Kuka Sar, teniente de alcalde de Fisterra, rindió su particular homenaje a la Casa Real vistiéndose de la princesa Leonor de Borbón. Imposible echarse unas buenas risas con su peluca rubia y su vestido azul, pues, como decíamos, no hay lugar para la timidez. Por su parte, la concelleira de cultura, Teresa Fernández, se unió a Kuka en cuanto a temática, pero optó por la Casa de Windsor al disfrazarse de la longeva reina Isabel II de Inglaterra.

También aludiendo al poder, aunque con unos siglos de diferencia, se vistieron el técnico y gerente de la Fundación Pondal, Xosé María Varela, y el alcalde de Cabana, José Muíño, ambos disfrazados de romanos y protagonizando una curiosa estampa con la mano en alto. ¡Ave, César!

Su homólogo y pariente zasense, Manuel Muíño, sacó a relucir su vena egipcia durante la fiesta celebrada en la capital municipal el martes de carnaval; mientras que miembros de la corporación vimiancesa se dejaron ver, nada más y nada menos, que vestidos como auténticos indios (pluma incluida).

También los trajes con inspiración zoológica han sido muy socorridos en este ya finalizado entroido (véase la comparsa de pulpos que impresionó a los jueces de varios municipios de la comarca). La edila ceense Camola Díaz dio buena cuenta de ello eligiendo pues, pese a no disfrazarse por completo, sí eligió pequeños detalles felinos para completar su estilo. Además, también destacable es el hecho de que los cuatro miembros del jurado ceense, a diferencia de en otras localidades, dieron ejemplo a los participantes y aparecieron los cuatro disfrazados. Entre ellos, la diseñadora de moda Jesica Coiradas o el profesor de la Escuela de Música Antonio Luis Currás.

Difícil de reconocer estaba el pasado domingo de entroido el concelleiro carballés de cultura y deportes Marcos Trigo. Ataviado con capa y gafas oscuras, se convirtió, aunque apenas por una jornada, en el aterrador conde Drácula.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El entroido no está para las formalidades