La afluencia de peregrinos sigue creciendo a ritmos del 10 % anual en la Costa da Morte

Durante este 2017 se emitieron 26.065 fisterranas, unas 300 más que el año pasado


cee / la voz

Habría que hilar muy fino e ir a actividades muy concretas para encontrar un sector económico de la Costa da Morte que crezca, y además de manera sostenida en el tiempo, a los ritmos que lo hace el turismo, sobre todo al abrigo del Camiño a Fisterra y Muxía. Resulta muy complicado dar datos exactos -y de hecho hay quien se queja de este déficit, como el presidente de Solpor, Antón Pombo, que reclama un sistema de contabilización efectivo-, pero sí existen indicadores que ayudan a hacerse una idea de cómo evoluciona este fenómeno.

Por ejemplo, en el albergue público de Fisterra se han emitido en lo que va de año -todavía faltan un par de días para redondear la cifra, porque sigue ganando adeptos lo de pasar el Fin de Año en el Fin del Mundo- 26.065 fisterranas, que son 306 más que en todo el 2016. Con todo el dato puede resultar engañoso, porque el establecimiento ha pasado fines de semana cerrado por falta de personal y de acuerdo para su gestión entre la Xunta y el Concello. Además, a nadie se le escapa que son multitud, y probablemente cada año más dada la proliferación de alojamientos privados, los peregrinos que visitan Fisterra, por no hablar de Muxía, y no obtienen la credencial, por lo que no aparecen registrados en estas estadísticas. Por ejemplo, de las 26.065 fisterranas expedidas este año, únicamente 5.224 corresponde a pernoctas en el albergue público, lo que da una idea del tráfico total de visitantes.

Antonio Lema, de Casa Loncho (Olveiroa), el primer establecimiento que se encuentran los peregrinos a su llegada a la Costa da Morte, señala que ellos no pararon de crecer desde que están abiertos y este año llevan 1.500 pernoctas más que en el 2016. Incluso han tenido que posponer la fecha que tenían prevista para el cierre, como hacen cada temporada. «Nós tivemos 13.500 persoas e fisterranas entregaron unas 20 e pico mil, así que está clarísimo que eses números non representan o que realmente hai, porque nós non temos a metade dos peregrinos que son realmente peregrinos. Teremos unha cuarta parte ou así», analiza Lema, quien destaca que julio no suele ser un mes especialmente bueno y este año subieron 350 personas.

Pese a que este ejemplo por sí solo tampoco sirva para dibujar un panorama preciso del sector, sí que ayuda a afinar un poco más la radiografía. Por tanto, teniendo en cuenta la percepción de los profesionales y las estimaciones que realiza el propio Xacobeo, lo más probable es que el ritmo de crecimiento se sitúe por encima del 10 % anual. Todo ello teniendo en cuenta que se trata de una realidad relativamente reciente porque el propio albergue de peregrinos de Fisterra, el público, que sirve de referencia por ser el más antiguo de la zona, empezó a funcionar el 30 de marzo de 1999, hace solo 18 años.

«O Camiño fai ao Camiño, de Valença fíxeno 22 veces e sempre é diferente»

Enrique de Sousa y sus amigos portugueses hicieron este año el Camino Primitivo, el de San Salvador y el de la Costa desde Oporto a Santiago. Además completaron las rutas de la zona en todas sus variantes posible, hacia la costa, en dirección a Santiago y entre Fisterra y Muxía en los dos sentidos. «Móvenos a parte relixiosa porque somos peregrinos de Santiago O Maior, pero é que o Camiño chama ao Camiño. Eu mesmo dende Valença a Santiago fíxeno 22 veces e sempre é diferente, atopas cousas novas e xente de varias idades coas que compartir ideas, reflexións». A su juicio las mejoras de la ruta son evidentes, en «sinalización, que é moi importante para os peregrinos, albergues... Empecei no 2000 e as primeiras veces nin sequera había albergue en Caldas, tiñas que ir ata Padrón», detalla.

Lo único que le molesta es que gente que está de turismo ocupe las plazas en los albergues y deje sin ellas a los verdaderos peregrinos.

Todo un recurso

En agosto del 97, meses después de que el Concello de Fisterra iniciase los trámites para arreglar el edificio que sería el primer albergue público de la Costa da Morte, se entregó la primera fisterrana. Justo un año más tarde sumaba las primeras mil. Algunos desconfiaban entonces de que fuese algo con futuro. Vaya si lo tuvo: el sector mueve decenas de miles de pernoctaciones cada año, con centenares de puestos de trabajo.

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