El local más polémico de la peatonalizada calle Real de Fisterra sigue sin licencia

El Concello le ha vuelto a efectuar otro requerimiento para que regularice su situación

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cee / la voz

Si algún asunto polémico ha tenido Fisterra en los últimos meses ese es la peatonalización de la calle Real y su entorno. Y en el centro de toda esa polémica ha estado siempre el restaurante Etel & Pan, para unos con sus propietarios como víctimas del acoso de comerciantes y vecinos contrarios a la peatonalización y para otros como verdugos, por el supuesto abuso en la colocación de la terraza o los olores que tienen que soportar en los pisos turísticos contiguos.

Aunque cada vez resulta más difícil determinar quien lleva razón, porque seguramente todos la tengan en parte, lo que quedó claro en el último pleno municipal, en el que el alcalde, José Marcote, dio respuesta a las preguntas formuladas por el portavoz del PP, José Traba, en la sesión anterior, es que el local está sin licencia, o al menos no cuenta con una adaptada a la actividad que realiza. De hecho, el Concello ya le hizo los requerimientos pertinentes para que regularicen de su situación y, ante la falta de respuesta, acaba de volver a pedirle que lo haga.

Esta precariedad de la actividad no es distinta de la que tienen otros muchos negocios de Fisterra y bastante más repartidos por toda la Costa da Morte, donde, aunque con los sistemas simplificados de comunicaciones previas y demás, sigue extendida la práctica de abrir negocios y luego conseguir los permisos bien.

Ahora bien, aquí la diferencia radica en que el asunto ha sido objeto de conflicto, por muchas cuestiones previas, pero fundamentalmente a raíz de la denuncia interpuesta por Elisa Lago, la vecina propietaria de los pisos turísticos que se encuentran encima del local, abierto a mediados del año pasado. La mujer asegura que se ofreció incluso a que colocasen un tubo por el exterior de su propiedad para la salida de gases y evitar así los malos olores que incluso le han supuesto alguna cancelación y quejas por parte de los usuarios. Sin embargo, no llegaron a un acuerdo y se decidió a denunciar. Después de varios intentos, en el Concello le confirmaron que el negocio carece de licencia en regla y de ahí el asunto, que ya estaba en el debate político, volvió a cobrar nueva actualidad.

Para el portavoz del PP -al menos eso es lo que interpretó de las explicaciones dadas por el alcalde- la cuestión de fondo radica en que presentaron la documentación para una actividad distinta de la que habían solicitado, con lo que al final el establecimiento no cuenta con licencia de nada, salvo, curiosamente, la de terraza otorgada por el Concello y que, por ejemplo, impide parar el proyecto de peatonalización hasta final de este mes, cuando se levantarán las prohibiciones al tráfico para reformularlo.

Sin embargo, a juicio de Traba, el gran error de todo está en «non tratar de arranxar as cousas entre veciños. Isto xa ten pasado máis veces e o normal sería ter falado con uns e con outros para chegar a un acordo. Pero, cando en vez diso te pos de lado dunha das partes e, aínda por enriba, esa parte non ten a documentación pois é normal que os outros se cabreen aínda máis».

Así, en medio de todo esto, el restaurante que ha conseguido destacar en Fisterra con una propuesta moderna y diferente, lo que le valió un reconocimiento generalizado, ha quedado marcado en el centro de una polémica que ha dividido y mucho a los vecinos de esa zona y, en general, a una parte importante del pueblo.

Ahora todos tienen por delante el reto de limar esas diferencias y que el proyecto de peatonalización salga adelante con el mayor consenso posible.

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